Brasilia. Una fea pelea por la distribución de los trabajos gubernamentales es una temprana prueba para la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, y podría poner en peligro su agenda legislativa a menos que la resuelva rápidamente.

Líderes del centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) sienten que están perdiendo terreno ante el oficialista Partido de los Trabajadores (PT) en la carrera por cotizados cargos en agencias, como el servicio de correos, que los políticos a menudo usan para dirigir el gasto a sus distritos y perpetuar su control del poder.

Las tensiones entre los dos mayores partidos en la coalición de Rousseff se han cocinado desde mucho antes de su asunción de mando el sábado y la irrupción de una división pública tan temprano en su mandato de cuatro años plantea preguntas sobre qué sucederá cuando el Congreso comience a debatir temas espinosos, como la reforma tributaria.

"Es una pelea fea. El PT está tomando el control de todo, hay varios socios de coalición descontentos", dijo a Reuters el senador del PMDB Pedro Simon.

Cargos en disputa.

Sin el apoyo del PMDB, que tiene el mayor número de escaños en el Senado, Rousseff, de 63 años, podría tener problemas para ver aprobadas sus leyes.

Incluso si consigue mantener unida a su coalición, que es lo más probable, podría serle más difícil mantener a los legisladores en línea cuando persiga su principal prioridad en el Congreso: una revisión del oneroso y complejo código tributario.

El PMDB mostró su descontento ante la decisión de Rousseff de trasladar el control de la oficina de correos y dos agencias del sector de la salud al PT. Sus presupuestos combinados suman cerca de 67.000 millones de reales (US$41.000 millones).

Ahora, el PMDB está preocupado de perder el control de empresas estatales clave, como Eletrobras y sus varias subsidiarias, que juntas controlan gran parte de la industria energética de Brasil y que actualmente construyen algunas de las mayores plantas hidroeléctricas del mundo.

"El principal objetivo de nuestro partido es manejar el poder y estamos teniendo menos de él, pese a que nos fue mejor en las elecciones", dijo a Reuters el senador del PMDB Almeida Lima.

Sin embargo, el periódico Valor Económico publicó en un editorial que Rousseff debería ser menos dependiente en el apoyo del PMDB que su predecesor Luiz Inácio Lula da Silva debido al buen resultado de otros partidos de la coalición en las elecciones de octubre.

Eso debería permitirle ver aprobadas algunas leyes en el Congreso sin el apoyo completo del PMDB, añadió el diario.

"De este modo, Dilma comienza su gobierno en una situación más favorable que su predecesor", añadió Valor.

Los líderes del PMDB llamaron a una reunión el martes para discutir la situación y Rousseff aplazó nuevas designaciones.

"Las nominaciones están en espera hasta que obtengamos algo de diálogo", dijo el vicepresidente Michel Temer, quien también es el presidente del PMDB.

Atrapado entre las exigencias de la presidenta y las de su propio partido, Temer, un político veterano, tendrá que realizar un acto de equilibrismo particularmente delicado en el gobierno de Rousseff.