Río de Janeiro. La presidenta suspendida de Brasil, Dilma Rousseff, desmintió hoy la declaración ante la justicia de su ex publicista Joao Santana, quien dijo que recibió parte del dinero por su trabajo en la campaña electoral de 2014 en negro y en cuentas bancarias en Suiza, y que éste sería procedente de la red de corrupción en Petrobras.

"No autoricé el pago de dinero en negro a nadie. En mi campaña, intenté pagar sólo el valor que debía", explicó Rousseff en una entrevista radiofónica, en la que agregó que si hubo pago en negro, no fue con su autorización ni consentimiento.

El famoso publicista Joao Santana, que además de la campaña de Rousseff en 2014 y 2010 también llevó las de su antecesor Luiz Inácio Lula da Silva, aseguró ante la policía que habría cobrado 4,5 millones de dólares en negro de la pasada campaña electoral, con lo que acusó al Partido de los Trabajadores (PT) de realizar pagos ilegales, con dinero que provendría de la red de corrupción en la petrolera estatal Petrobras.

En la misma entrevista, Rousseff calificó como "competente" al ministro de Hacienda elegido por el presidente interino Michel Temer, Henrique Meirelles, del que dijo que no ve "ningún defecto".

Rousseff reiteró que lucha para volver a la presidencia, decisión que tomará el Senado en un juicio previsto para agosto, y volvió a criticar lo que consideró un "golpe" contra ella.

"Es necesario respetar los votos. No hay base para ningún proceso. Estudios y pericias del Senado mostraron que no hay dolo ni autoría de crimen. Por eso, no hay crimen", comentó.

En la entrevista, la mandataria suspendida criticó que el Gobierno de Temer "está acabando" con el programa de viviendas populares para los más pobres "Mi Casa, Mi Vida" y criticó el aumento en la retribución del programa Bolsa Familia anunciado por Temer, porque según ella, "es un exceso dar un aumento a los que ganan más (del programa), como está haciendo. Ante las dificultades, no se puede dar un aumento a las capas del funcionalismo que ganan más", concluyó.

Rousseff será juzgada en agosto acusada de irregularidades fiscales en los balances de 2014 y 2015. Si dos terceras partes del Senado la consideran culpable, será destituida definitivamente del cargo, y el presidente interino Michel Temer concluirá el mandato, que vence el 1 de enero de 2019.