Brasilia. Dilma Rousseff ganó este domingo las elecciones de Brasil y prometió mantener a la mayor economía latinoamericana en el camino de prosperidad iniciado por el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, que permitió a millones de ciudadanos salir de la pobreza.

Miles de simpatizantes salieron a las calles de Sao Paulo y de la capital Brasilia, bailando y ondeando banderas rojas del gobernante Partido de los Trabajadores (PT) mientras autos tocaban sus bocinas para celebrar la victoria de la primera mujer que llega a la presidencia de Brasil en la historia.

"Agradezco muy especialmente al presidente Lula. Tener la honra de su apoyo, tener el privilegio de su convivencia, haber aprendido de su inmensa sabiduría, son cosas que se guardan para toda al vida", dijo Rousseff este domingo por la noche ante sus seguidores en el primer discurso como presidenta electa.

Desde la moderna capital, Brasilia, hasta las favelas de Río de Janeiro, los votantes repitieron el tema que definió la campaña: la esperanza de que Rousseff, de 62 años, continúe con los planes sociales y las políticas económicas de su mentor, el popular Lula.

"El país nunca ha estado tan bien como ahora", dijo Milton Carneiro, un ingeniero que votó por Rousseff en Brasilia. "Espero que las cosas continúen de este modo", agregó.

Ese sentimiento fue lo que Serra no pudo vencer. El mismo candidato reconoció al momento de votar que peleaba "una batalla desigual", en aparente referencia a la economía en crecimiento, que ha llevado a muchos brasileños a gastar dinero por primera vez en autos, televisores y otros bienes.

Cuidados sobre la economía. Rousseff prometió este domingo que no recortará programas sociales ni el gasto en infraestructura, pero dijo que apuntará a mejorar la calidad de los desembolsos públicos y trabajar con el Congreso para lograr reformas políticas y también en el pujante sector petrolero del país.

"Cuidaremos nuestra economía con toda responsabilidad. El pueblo brasileño no acepta más inflación como solución irresponsable a eventuales desequilibrios, el pueblo brasileño no acepta que gobiernos gasten por encima de lo que es sustentable", dijo Rousseff en su discurso.

"Por eso, haremos todos los esfuerzos para la mejoría de la calidad del gasto público, por la simplificación y atenuación de la tributación y la competitividad de los servicios públicos", acotó.

Rousseff, que militó en organizaciones guerrilleras y fue torturada en la década de 1970 por la dictadura militar, deberá concentrarse en las asignaturas pendientes para que Brasil finalmente deje el camino del subdesarrollo.

En la agenda está la lucha por contener la apreciación de la moneda local, el real, que está afectando a los exportadores; volver a dejar el gasto fiscal bajo control; e invertir en infraestructura antes del Mundial de Fútbol 2014 y de los Juegos Olímpicos 2016, que tendrán lugar en Brasil.