Río de Janeiro. La presidenta brasileña Dilma Rousseff visitó hoy a su antecesor en el cargo, Luiz Inácio Lula da Silva, un día después de que la Policía Federal se presentó a la casa del ex mandatario para llevarlo a declarar por el caso Petrobras.

Acompañada del ministro de la Presidencia, Jaques Wagner, Rousseff salió en avión de la capital Brasilia hasta el aeropuerto de Congonhas, en el centro de Sao Paulo, en el lugar donde el viernes prestó declaración Lula en la comisaría de la Policía Federal.

Tras ello, viajó en helicóptero a Sao Bernardo do Campo, en la región metropolitana de Sao Paulo, donde reside Lula.

En la puerta permanecieron cientos de simpatizantes del ex presidente para mostrarle su apoyo y aprovecharon la llegada de Rousseff para tomarse fotos con ella y vitorearla con cánticos.

Acto seguido, Rousseff y su padrino político, Lula, saludaron desde el balcón de la vivienda a todos los seguidores, quienes no dejaron de cantar "No habrá golpe", en alusión a la posible apertura de un juicio político en el Congreso que puede costarle el cargo a la jefa de Estado.

"Lula guerrero del pueblo brasileño", señalaron simpatizante mientras ondeaban banderas y camisetas rojas, el color del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), la formación de ambos.

Se trata del primer contacto personal cara a cara entre Lula y Rousseff después de que el ex presidente brasileño declaró ante la Policía Federal, algo que causó indignación y revuelta entre sus partidarios y una gran euforia entre sus detractores.

Rousseff manifestó el viernes por la noche su inconformismo e indignación por la operación policial, la cual consideró innecesaria y pidió respeto a los derechos individuales.

Lula, por su parte, dijo haberse sentido "prisionero" y criticó la ofensa que en su opinión supuso el interrogatorio al cual fue sometido.

Según el fiscal del caso, Lula y el Instituto Lula, que él mismo dirige, recibieron unos 30 millones de reales (unos 7,9 millones de dólares) en donaciones por parte de cinco empresas implicadas en los desvíos en Petrobras.

A ello hay que sumarle las investigaciones contra Lula por ser supuestamente el dueño de un apartamento de lujo en el litoral de Sao Paulo y una finca en el interior del mismo estado, cuyos propietarios oficialmente son empresarios vinculados con la trama corrupta.