Bogotá. El nuevo presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, se posesionó el sábado simbólicamente en una ceremonia de reconocimiento por parte de cuatro tribus indígenas, que invocaron a sus dioses para pedirle protección especial y sabiduría en sus decisiones como gobernante.

La ceremonia se realizó en Seyzhua, un lugar sagrado de la Sierra Nevada de Santa Marta, la formación montañosa litoral más alta del mundo que se eleva abruptamente desde las costas del Mar Caribe hasta alcanzar una altura de 5.775 metros, en el norte de Colombia.

Durante el encuentro espiritual con los líderes de los pueblos kogui, wiwas, kamkuamo y arhuaco, que vestían sus tradicionales trajes bancos y mochilas tejidas en fique, algodón o lana, el presidente entrante recibió un bastón de mando para que tenga autoridad en sus decisiones.

El acto fue un reconocimiento mutuo entre Santos y los indígenas, dijeron cercanos al entrante presidente que lo acompañaron.

El nuevo gobernante reconoció la riqueza cultural y ambiental de la Sierra Nevada de Santa Marta y de los indígenas que la habitan.
Por su parte, los indígenas reclamaron a Santos su compromiso para que como gobernante defienda el medio ambiente y las condiciones de vida de sus pueblos.

"Esperamos que sea el presidente que menos destruya el medio ambiente", dijo Daniel Villafañe, un dirigente arhuaco.

Santos llegó al ritual indígena en un helicóptero que decoló de Santa Marta, ciudad a la que regresó para luego volar a Bogotá, donde en horas de la tarde asumirá oficialmente la presidencia ante el jefe del Congreso y 5.000 invitados especiales en la histórica Plaza de Bolívar.

El nuevo mandatario, un economista y administrador de 58 años, asume la presidencia de Colombia con el reto de mantener la lucha contra la guerrilla y el narcotráfico, recomponer las deterioradas relaciones diplomáticas con Venezuela e impulsar decisivas reformas fiscales y sociales para reducir la pobreza y el desempleo en el país.