La Paz. El Gobierno de Bolivia y los líderes de una huelga cívica en el departamento sureño de Potosí iniciaron en la madrugada de este sábado una negociación para poner fin a la protesta de más de dos semanas que paraliza a las grandes minas operadas por empresas extranjeras.

Ambas partes expresaron disposición a firmar en el mismo día un acuerdo, que aliviaría tanto a la minería -principal actividad económica regional- como a miles de pobladores de Potosí golpeados por 17 días de bloqueos de vías, quienes estaban a punto de desatar violencia por la escasez de alimentos y otros productos.

La huelga se inició por un diferendo limítrofe entre Potosí y el también departamento andino de Oruro y forzó la suspensión casi total de las operaciones de las filiales en Bolivia de la estadounidense Coeur D'Alene, la suiza Glencore y la japonesa Sumitomo, que explotan plata, zinc y plomo.

El ministro de la Presidencia, Oscar Coca, dijo al instalar el diálogo en la ciudad de Sucre que el Gobierno tenía respuestas para todas las demandas potosinas, que iban desde la reactivación de una industria metalúrgica hasta la construcción de una fábrica de cemento y un nuevo aeropuerto.

"El Gobierno quiere un acuerdo lo más rápido posible para poner fin a una protesta que siempre consideramos injustificada y a la angustia y sufrimiento de miles de potosinos perjudicados por el bloqueo", afirmó Coca.

El líder cívico potosino Celestino Condori dijo que su presencia en la reunión era "una muestra de buena voluntad" y "un mandato del pueblo de Potosí, que pide diálogo y soluciones verdaderas".

El diálogo fue abierto formalmente al cabo de un día de discusiones durante las cuales la delegación potosina, presionada también por sectores de su mismo distrito, desistió de exigir la presencia del presidente Evo Morales.

No había cálculos precisos de las pérdidas que el conflicto causaba a la minería, pero fuentes gubernamentales dijeron que la cifra podría llegar a "decenas de millones de dólares".

Las minas San Bartolomé de Coeur y Porco de Glencore completaban el sábado dos semanas de paralización por la decisión de sus trabajadores de participar en la protesta, según líderes de la protesta.

La mina San Cristóbal de Sumitomo suspendió parcialmente sus labores en la última semana semana, tras sufrir la amenaza de quedar sin energía porque activistas campesinos tomaron una vital estación eléctrica.

Una cuarta mina potosina controlada por capitales extranjeros, San Vicente de la canadiense Pan American Silver, operaba con normalidad pese al conflicto, según medios locales.

La minería es la segunda fuente de divisas extranjeras de Bolivia, después del gas natural, y exportó en el primer semestre de este año por un valor de US$1.147,83 millones, un salto de un 53% sobre igual período del año anterior, según un reporte oficial.