El secretario general de la OEA, Luis Almagro, redobló este jueves su presión al Gobierno venezolano al pedir más sanciones y plantearse denunciar al presidente Nicolás Maduro ante la Corte Penal Internacional (CPI).

En una conversación con un grupo reducido de periodistas, el excanciller uruguayo explicó su estrategia para lograr la "redemocratización" de Venezuela, lo que hasta ahora ha sido la gran prioridad de sus dos años y medio de mandato en la OEA.

Sus dos propuestas de acción son, por un lado, solicitar a la comunidad internacional sanciones más duras y, por otro, la posibilidad de denunciar él mismo a Maduro ante la CPI si los expertos de la OEA se lo recomiendan en un informe que presentarán a finales de mes.

Según Almagro, las sanciones, incluidas las de los países americanos, son el único camino diplomático que queda para que Maduro se vea forzado a aceptar un proceso electoral con garantías y observación internacional. Este año deben celebrarse en Venezuela elecciones presidenciales, pero no hay certeza sobre la fecha.

"El camino diplomático que queda por delante es el camino de las sanciones y creo que tiene que haber sanciones cada vez más duras que permitan que el régimen venezolano estructure y permita un proceso electoral claro, la construcción de un sistema electoral garantista", sostuvo.

Almagro, al frente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) desde mayo de 2015, ya se había pronunciado anteriormente a favor de las sanciones a Venezuela aplicadas por Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea.