Managua. La presión internacional al Gobierno de Daniel Ortega, en Nicaragua, crece con el paso de los días. Este viernes el secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), António Guterres, hizo un llamado a que el Ejecutivo garantice la protección y libertad de expresión y condenó la violencia, que hasta ahora deja al menos 108 muertos tras enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y manifestantes.

Tras criticar "el asesinato de varios manifestantes", Guterres pidió a Ortega que autorice una visita del Alto Comisionado para los Derechos Humanos al país, al tiempo que ofreció el apoyo de la ONU "a los esfuerzos de diálogo nacional para fortalecer el Estado de Derecho, el respeto de los derechos humanos y la resolución pacífica de las diferencias".

También dio la bienvenida al establecimiento de un Panel de Expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para investigar la violencia.

Por su parte, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, advirtió que la organización no dará su aval a un derrocamiento del mandatario nicaragüense. "Hay gente que quiere otro camino que no es electoral ni constitucional y yo no voy a meter a la organización en ningún otro camino que no sea constitucional ni electoral", manifestó.

"Hay gente que quiere otro camino que no es electoral ni constitucional y yo no voy a meter a la organización en ningún otro camino que no sea constitucional ni electoral". Luis Almagro.

"Otros quieren que instalemos a otro gobierno en el poder. Eso no, ni de casualidad. No cuenten con la organización para avalar ninguna chanchada de esas, por favor", añadió.

Cinco heridos más. En Nicaragua, el Gobierno divulgó una carta del papa Francisco a Ortega, en que la destacó que "el diálogo humilde y sincero es un buen medio para favorecer la paz" y rechazó "toda cerrazón y violencia, que contribuyen sólo a multiplicar el sufrimiento, de modo particular entre los pobres y vulnerables".

El documento agrega que "nunca es tarde para el perdón y la reconciliación”, por lo que Francisco aseguró que acompañaba con sus oraciones "los esfuerzos de todos los actores sociales que se orientan a buscar el entendimiento”.

A pesar de todos los esfuerzos, la violencia no ha cesado en el país centroamericano. Este viernes al menos cinco personas resultaron heridas en Managua tras un supuesto ataque de la juventud sandinista en las inmediaciones de la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli).

El país lleva 45 días de una crisis sociopolítica, la más sangrienta desde los años 80, que ha dejado 108 muertos y cerca de un millar de heridos, según el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh).