Carlos Casares, Argentina. Los productores agrícolas de la Pampa argentina están resignados a que la presidenta Cristina Fernández logrará fácilmente la reelección en los comicios del domingo, lo que extendería cuatro años más la intervención estatal en sus negocios.

Pero muchos de sus vecinos, que en el 2009 votaron junto con los agricultores en su contra, cambiaron de postura y van a ayudar a que la presidenta de 58 años -cuya popularidad aumentó gracias al crecimiento de la economía y a los amplios planes sociales- sea reelecta.

Las ventas marchan bien en el almacén situado en una esquina frente a la plaza principal de Carlos Casares, una pequeña ciudad de 22.000 habitantes de la provincia de Buenos Aires, el corazón agrícola de Argentina.

La economía local es impulsada por los prósperos agricultores de la región, que se ven beneficiados por los altos precios internacionales que tienen los granos como consecuencia de la fuerte demanda.

Los productores que compran en el almacén, de todos modos, se quejan de que los elevados impuestos y las restricciones del gobierno a las exportaciones están recortando las inversiones y desviando esos capitales al financiamiento de subsidios sociales en áreas urbanas de fuerte peso electoral.

La mujer a cargo de la caja registradora del almacén, de mediana edad, dice que las ventas van bien. "La gente compra", señaló.

"La gente se queja, pero consume", agregó con una sonrisa.

Como la mayoría de los pobladores, la mujer, que pidió no ser identificada para evitar discusiones políticas con sus clientes, votó contra los candidatos del gobierno en los comicios legislativos del 2009, enojada por un intento oficial por subir el impuesto a la exportación de soja.

El alza impositiva, finalmente descartada, disparó una disputa de meses con los productores, que llegaron a realizar masivas manifestaciones y cortes de rutas en el 2008.

La empleada del almacén dijo, sin embargo, que votará a Fernández el domingo, en parte por sus planes sociales, entre los que se destaca un subsidio mensual a los niños de familias de bajos ingresos.

Los candidatos respaldados por el gobierno sólo obtuvieron el 16% de los votos en las elecciones del 2009 en Carlos Casares, pero Fernández logró una fuerte recuperación hace dos meses en las primarias, al obtener el 41% de los votos de la ciudad.

La presidenta vivió un resurgimiento en todo el país, con el 50% de los votos y una diferencia de casi 40 puntos sobre su seguidor en las primarias, lo que hace prever una fácil victoria el domingo.

Las ganancias agrícolas han subido a pesar del 35% de impuestos que pesan sobre las exportaciones de soja y del sistema oficial de cupos de exportación que pesa sobre el trigo y el maíz, que tiene como objetivo mantener bajo control los precios domésticos de los alimentos.

"La excelente situación de los mercados de granos en el mundo permiten que, a pesar del intervencionismo del gobierno, el campo esté creciendo y disfrutando un buen momento", dijo Alvaro Tomas, un agricultor de Carlos Casares.

"La bonanza tapa el efecto negativo de las políticas de cupos y retenciones (impuestos) del gobierno nacional. Si el precio del trigo y del maíz fueran los de hace cinco años, estaríamos ante una revuelta de productores", agregó.

Fernández se vio favorecida por el crecimiento de la economía del 8% anual y también por una ola de afecto popular tras la muerte -a fines del 2010- de su marido y predecesor, Néstor Kirchner.

"Es un nuevo escenario", dijo Carlos Garetto, presidente de la asociación de cooperativas agrícolas Coninagro, tras el almuerzo que mantuvo el lunes con Fernández, la primera reunión de la entidad con la mandataria desde que estalló la guerra rural hace tres años.

Potencia granaria. Las materias primas han sido clave en la recuperación argentina tras la crisis económica del 2001-02. El país es hoy el principal exportador de aceite y harina de soja, y el segundo de maíz.

Fernández suele prometer que profundizará el modelo de su gobierno y analistas dicen que se espera más intervención en el futuro, pero no anticipan cambios radicales.

Hace 10 años, los precios de la soja en Chicago eran de aproximadamente US$300 por tonelada. Hoy se ubican en US$450 y probablemente se mantengan por encima de los US$400 durante el segundo mandato de Fernández, dijo el economista agrícola Manuel Alvarado Ledesma.

"El sector agrícola puede operar correctamente bajo este escenario. Por tal motivo, los agricultores no tienen demasiado deseo de cambio de gobierno, por una parte, y, por otra, el Gobierno no tiene mayores motivos para modificar su política agrícola dado su éxito a nivel electoral", dijo el experto.

Alberto Bragagnolo, mientras miraba con sus ojos azules las hileras de maíz recién plantado, dijo que la infraestructura inadecuada perjudica al sector agrícola, la principal fuente de divisas de Argentina.

El agricultor dijo que las rutas del área son muy angostas para transportar los equipos de cosecha y que las conexiones telefónicas son poco estables en su campo, ubicado en las afueras de Carlos Casares. Las escuelas rurales de la zona están muy deterioradas.

Si no fuese por su hijo de 27 años, Sergio, que quiere continuar con la tradición familiar de trabajar las tierras, que ya lleva 90 años, Alberto explicó que ya habría alquilado el campo a un fondo agrícola hace tiempo, como hicieron la mayoría de sus vecinos.

Bragagnolo dijo que aún no sabía a qué candidato de la oposición votará el domingo, pero está resignado a cuatro años más de las políticas de Fernández.

"Mientras nos acompañe el clima y los precios internacionales, vamos a ir bien. Si se caen una de esas dos cosas, va a haber un problema", dijo Bragagnolo, mirando nuevamente hacia su maíz, que será cosechado en marzo.