Hempstead, EE.UU. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, está sometido a una fuerte presión de cara al segundo de los tres debates de la campaña electoral, que tiene lugar el martes, para mejorar su floja actuación frente al aspirante republicano, Mitt Romney, en el primer debate, recuperar el impulso y marcar las diferencias políticas entre ambos.

Obama intentará compensar su apática y muy criticada intervención de hace dos semanas en un debate televisado con un formato distinto, en el que votantes indecisos podrán preguntar a los dos candidatos.

A tres semanas de que se decida la igualada carrera por la Casa Blanca, el presidente demócrata no puede permitirse otro tropezón que refuerce a Romney.

"Casi toda la presión estará sobre Obama esta vez, después de su floja actuación en el primer debate y cuánto pareció ayudar eso a Romney y cambiar la carrera", dijo Andrew Taylor, analista político en la North Carolina State University.

"Obama tiene que enderezar el barco e infundir nuevamente confianza a los demócratas", agregó.

Tras el debate del día 3, Romney se ha recuperado en las encuestas, en las que ambos aparecen prácticamente empatados de cara a los comicios del día 6.

La encuesta de Reuters/Ipsos del lunes daba una ventaja de dos puntos de Obama, con un 47% frente a un 45% del republicano.

Obama y sus asesores han prometido que se podrá ver un candidato más implicado para el debate en la Universidad de Hofstra en Nueva York, que comenzará a las 9 p.m. EDT (01:00 GMT del miércoles) y durará 90 minutos.

Eso sí, tendrá que hacerlo sin entrar en descalificaciones ni en cuestiones personales. Romney, un antiguo directivo de una empresa de capital riesgo acusado con frecuencia de no conectar con el ciudadano de a pie, saldría bien parado si repitiera su actuación. Tras el anterior debate no solo ha mejorado su intención de voto sino sus niveles de valoración personal.

Formato podría cambiar tono. Ambos tendrán que enfrentarse a un formato más íntimo, que suele inhibir los ataques políticos ya que los candidatos se centran en conectar con el votante que hace la pregunta.

"Les permite hablar directamente a la gente, mirarles a los ojos e intentar conectar, lo que no ha sido un punto fuerte de ninguno de los dos", afirmó Taylor.

"Pero se pueden hacer argumentos fuertes sin parecer demasiado rudo u hostil".

Obama fue criticado por no responder adecuadamente a Romney en sus políticas fiscal, sanitaria y laboral, sobre todo en lo que los demócratas dijeron que fueron intentos de Romney de suavizar sus posturas más duras.

Los asesores del presidente aseguraron que esta vez habrá un cambio.

"Va a mostrarse firme pero respetuoso a la hora de corregir el historial en los momentos en los que esperamos que Mitt Romney se esconda y distorsione sus propias políticas", dijo la portavoz de su campaña Jen Psaki.

Ambos bandos se han centrado en nuevas líneas de ataque. Romney ha pasado a la ofensiva por la gestión del Gobierno de la seguridad diplomática en Libia antes de los ataques en los que murió el embajador estadounidense y otros tres ciudadanos estadounidenses.

Los demócratas, que esperan atraer el voto femenino, han criticado a Romney y a su candidato a vicepresidente Paul Ryan por su oposición al aborto.

El último debate tendrá lugar el lunes 22 de octubre en Boca Raton, Florida, y se centrará en la política exterior.