Washington. El congreso estadounidense votó este sábado la derogación de la veda para que las personas abiertamente homosexuales ingresen en las Fuerzas Armadas y envió la iniciativa al presidente Barack Obama para su promulgación.

El senado votó 65-31 para poner fin a la política de "no preguntes, no digas", de 17 años de antigüedad, poco después de superar un obstáculo puesto por los republicanos que había bloqueado la legislación patrocinada por la Casa Blanca.

"Con el fin del 'no preguntes, no digas' nuestra nación no negará más el servicio a miles de patriotas estadounidenses obligados a dejar el Ejército, pese a años de ejemplar desempeño, debido a que son homosexuales", dijo Obama en un comunicado antes de la votación final.

"Y miles ya no serán llamados a vivir una mentira para poder servirle al país que aman", agregó.

Obama prometió durante su campaña presidencial del 2008 que pondría fin a al veda, a la que acusó de injusta, poco sensata y una violación a los derechos humanos básicos.

El mandatario ha enfrentado críticas de grupos liberales que dijeron que no logró presionar lo suficiente para poner fin a la política del Ejército.

Más de 13.000 hombres y mujeres fueron expulsados de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos bajo la ley "no preguntes, no digas", que permite que los homosexuales participen de las Fuerzas Armadas, siempre que no hagan pública su orientación sexual.

El ex mayor de la Fuerza Aérea Mike Almy, en una conferencia de prensa con líderes del senado tras la votación, aseguró que fue dado de baja luego de que otro oficial leyó sus correos electrónicos a sus seres queridos.

El funcionario enfrentó ataques con granadas mientras comandaba una división de 200 soldados en Irak y fue recomendado para ser promovido a teniente coronel.

"No quiero nada más que retomar mi carrera como oficial y líder en la Fuerza Aérea", señaló.

El secretario de Defensa, Robert Gates, y otros patrocinadores de la derogación argumentaron que permitiría una transición más ordenada para las Fuerzas Armadas de lo que ocurriría si fuera aplazada hasta que posiblemente una corte ordene poner fin a la política.

Una vez que sea promulgada, el Pentágono tendrá un tiempo indeterminado -posiblemente meses- para educar a loa miembros del servicio y prepararlos para el cambio de política antes de 'certificar' la revocación.

Los opositores a que los gays participen abiertamente en las Fuerzas Armadas argumentan que el levantamiento de la prohibición socavaría el orden y la disciplina y afectaría la cohesión de los grupos, especialmente entre soldados de combate.

Aquellos a favor de la derogación sostienen que la prohibición es discriminatoria, le niega que las Fuerzas Armadas los soldados que necesita y, en palabras de Obama, "viola los principios fundamentales estadounidenses de justicia".