Washington. El general estadounidense David Petraeus asistirá este martes a una sesión de confirmación en el Senado en la que surgirán las dudas sobre la campaña militar en Afganistán, pero también el apoyo generalizado para el oficial nominado para encabezarla.

A Petraeus se le reconoce haber ayudado a modificar el curso del conflicto en Irak. El presidente Barack Obama espera que pueda hacer lo mismo con la impopular guerra de nueve años en Afganistán.

Petraeus, de 57 años, reemplazará al general Stanley McChrystal, quién fue relevado por Obama la semana pasada por formular comentarios en los que él y miembros de su equipo subestimaban al mandatario y a sus asesores. McChrystal anunció su retiro del Ejército este lunes.

Esta es la mayor reorganización militar de su presidencia, y la segunda ocasión en que el comandante de más alto rango en Afganistán es despedido desde que Obama asumió el cargo el año pasado.

"Esta es la última oportunidad de Obama", dijo Arturo Muñoz, un analista de seguridad de la Corporación RAND, sobre Petraeus.

Si el general que ayudó a sacar a Irak del borde del precipicio y supervisó la redacción del libro de contrainsurgencia no puede ganar la guerra en Afganistán, tal vez nadie pueda hacerlo, agregó Muñoz.

Carl Levin, que preside la comisión de Servicios Armados del Senado ante la cual testificará Petraeus, advirtió a los periodistas un día antes de la audiencia de confirmación que el apoyo para la guerra dentro del Partido Demócrata de Obama estaba comenzando a erosionarse.

"En el bando demócrata, yo diría que hay un apoyo sólido, pero también existe el comienzo del debilitamiento de ese apoyo (...) y eso es cierto en la base, así como en el Congreso", declaró el senador a periodistas.

Levin buscará presionar a Petraeus para que incremente la cantidad de efectivos afganos que toman parte en una campaña para asegurar el control de Kandahar, el hogar espiritual de los talibanes, en una operación vista considerada el eje de la estrategia bélica de Obama.

Luego de un comienzo más lento que el esperado, esa operación estaría completamente en marcha en septiembre, y su éxito o fracaso podría afectar a los demócratas en las elecciones legislativas de noviembre.

La misión en Afganistán es técnicamente una pérdida de grado para Petraeus, que era el superior de McChrystal.

El general del Ejército es respetado ampliamente entre republicanos y demócratas, y pocos esperan que su nominación sea retrasada. Obama pidió que sea confirmado antes del feriado del 4 de julio.

"Creo que la audiencia va a ser cálida y muy positiva en lo que respecta a Petraeus (...). Pero respecto a la estrategia de contrainsurgencia, no. Eso va a ser diferente" dijo Muñoz. "Van a haber muchas preguntas difíciles", agregó.

Petraeus, quién se desmayó brevemente la última vez que apareció frente a la comisión del Senado -incidente que según dijo se debió a una deshidratación- también enfrentaría preguntas difíciles de la oposición republicana, que critica el plan de Obama de iniciar el retiro de las tropas en julio de 2011.