Islamabad. El senador estadounidense John Kerry presionará la semana próxima a líderes pakistaníes por respuestas sobre Osama bin Laden en conversaciones, pero también buscará que la ira del país ante la operación no interfiera con la vital cooperación en seguridad.

Fuerzas especiales de Estados Unidos hallaron y mataron al líder de Al Qaeda en el pueblo de Abbottabad, a unos 50 kilómetros al norte de Islamabad el 2 de mayo.

Bin Laden fue descubierto viviendo cómodamente en un recinto de altos muros, virtualmente bajo la nariz de las autoridades militares, lo que revivió sospechas de que las agencias de seguridad de Pakistán sabían donde se hallaba durante todo el tiempo.

Pakistán dijo que la muerte de bin Laden era un gran paso contra los milicianos.

Pero la incursión secreta de Estados Unidos para matarlo ha sido condenada como una violación a la soberanía que avergonzó y enfadó al Ejército. Funcionarios militares dicen que ha causado un quiebre en la confianza que ha lanzado una sombra sobre la cooperación en seguridad.

Pakistán puede ser un aliado difícil, pero es vital para los esfuerzos de Estados Unidos por combatir a los milicianos islamistas y para los esfuerzos por estabilizar Afganistán, donde las tropas estadounidenses dependen de las líneas de suministro pakistaníes para recibir agua, alimento, combustible y otros elementos esenciales.

En una señal de la ira de Pakistán, el jefe del Estado Mayor, general Khalid Shameem Wynne, canceló el viernes una visita de cinco días a Estados Unidos que debía comenzar el 22 de mayo.

Pero funcionarios del Gobierno de Pakistán dijeron que la cooperación en seguridad con Estados Unidos debería continuar.

"Hay diferencias de opinión, pero nosotros continuaremos nuestra cooperación con el mundo al igual que con Estados Unidos", dijo un funcionario de alto rango del Gobierno quien rehusó ser identificado.

Kerry dijo el domingo a reporteros en Afganistán que sostendría una serie de "importantes discusiones" en Islamabad el lunes.

Kerry ha sido visto como un antiguo amigo de Pakistán, pero declaró a la prensa en Kabul que la relación entre Washington e Islamabad llegó a "un momento crítico".

"Es justo decir que algunos de mis colegas en la Cámara (de Representantes) y el Senado tienen profundas reservas sobre si Pakistán está comprometido o no a los mismos objetivos, o si está preparado para ser un socio íntegro en la búsqueda de esas metas", declaró Kerry a reporteros.

El Gobierno estadounidense no ha acusado a Pakistán de ser cómplice en esconder a bin Laden, pero indicó que debió existir alguna especie de red de apoyo para el líder de Al Qaeda que quiere descubrir.

Legisladores estadounidenses han cuestionado la seriedad de Pakistán en su compromiso de combatir a los militantes y algunos llamaron a suspender la ayuda estadounidense al país.

Kerry señaló que si no hay "mejoría en la situación actual" será cada vez más difícil convencer a su país de la necesidad de entregar ayuda a Pakistán.

El Parlamento de Pakistán condenó el sábado la incursión de Estados Unidos para hallar y matar a bin Laden, y pidió que se revisen las relaciones con Washington, advirtiendo que Islamabad podría cortar las líneas de suministros a las fuerzas estadounidenses en Afganistán si hay más ataques similares.