La Habana. El presidente cubano, Raúl Castro, se reunió con dos senadores de Estados Unidos, en una inusual cita donde abordaron temas bilaterales como la detención en la isla de un contratista estadounidense que empeoró los vínculos entre viejos enemigos históricos.

Una fuente de la delegación confirmó a Reuters el encuentro del jueves por la noche, el primero de más alto nivel desde uno similar que Castro sostuvo con miembros del Caucus Negro del Congreso en el 2009 y en abril del 2010 recibió al ex presidente Jimmy Carter.

"Hablamos de todo, desde buceo hasta de las relaciones bilaterales, y por supuesto de (el contratista estadounidense) Alan Gross", dijo por teléfono a Reuters el senador demócrata por Vermont y presidente del Comité Judicial del Senado, Patrick Leahy.

Richard Shelby, republicano de Alabama, también participó en la reunión de más de dos horas con el presidente cubano.

Ambos senadores llegaron el miércoles a La Habana como parte de una delegación de seis miembros del Congreso que tienen previsto partir este viernes hacia Haití.

Las posibilidades legales de Gross, de 62 años, se han agotado, pero familiares y abogados del caso han solicitado a Castro su liberación por razones humanitarias, alegando que su salud se ha deteriorado, ha perdido más de 45 kilos de peso y su madre e hija padecen cáncer.

El periódico Granma, del gobernante Partido Comunista, mostró en su portada una fotografía en la que aparecen de pie conversando junto a Castro ambos senadores, sus esposas y el canciller cubano Bruno Rodríguez.

La breve nota de Granma dijo que durante la reunión "se abordaron temas de interés" para ambos países.

Cuba y Estados Unidos son enemigos ideológicos desde poco después de la revolución liderada por el ex presidente cubano Fidel Castro en 1959.

Un tímido acercamiento tras la llegada al poder del presidente Barack Obama se esfumó tras la detención de Gross en diciembre del 2009, y la posterior condena en marzo pasado a 15 años de cárcel acusado de hacer trabajo encubierto en la isla para socavar su sistema socialista.

Las posibilidades legales de Gross, de 62 años, se han agotado, pero familiares y abogados del caso han solicitado a Castro su liberación por razones humanitarias, alegando que su salud se ha deteriorado, ha perdido más de 45 kilos de peso y su madre e hija padecen cáncer.

Leahy dijo que visitó a Gross durante más de una hora el miércoles y lo encontró relativamente en buena forma. También asistió a la visita a Gross el senador demócrata por Delaware, Christopher Coons.

El destino de Gross se ha convertido en un tema crucial para las delegaciones estadounidenses que visitan la isla, algunos de los cuales han sido autorizados por el Gobierno para reunirse con él en un hospital militar donde está recluido.

No hubo indicaciones sobre avances en el caso.

El Gobierno de Estados Unidos ha reiterado que Gross no debería estar encarcelado, aludiendo a que sólo intentaba proporcionar acceso a Internet a grupos de judíos y ha exigido su liberación.

Cuba, por su parte, reclama la liberación y regreso inmediato a la isla de cinco agentes de inteligencia considerados héroes, detenidos en Estados Unidos desde 1998 y condenados a largas penas en el 2011.

La visita de los senadores y congresistas estadounidenses llega a un mes de la llegada a la isla del Papa Benedicto XVI, prevista del 26 al 28 de marzo.