Reuters. El ministro de Trabajo de Brasil, Carlos Lupi, ayudó a aliados políticos a formar sindicatos falsos de trabajadores que les podrían haber facilitado fondos del gobierno y dado más poder a sus aliados, reportó este martes un diario local.

Según Folha de Sao Paulo, Lupi aprobó la creación de siete sindicatos en el estado de Amapa, en el 2009, que fueron solicitados por un compañero miembro del Partido Democrático Laborista.

Los llamados sindicatos fantasmas se crearon para representar a trabajadores en industrias que no operan en el estado situado en el norte de Brasil, agregó Folha.

En Brasil, los sindicatos tienen acceso a un llamado impuesto sindical -una subvención del gobierno para defender el derecho de los trabajadores a asociarse.

Motivo. Según el diario, la creación de más organizaciones de trabajadores podría ayudar a los aliados políticos de Lupi a ganar influencia y el control de la Federación de Industriales del estado de Amapa, que también tiene acceso a fondos gubernamentales para programas de capacitación de empleados.

Las llamadas realizadas por Reuters a los teléfonos móviles de Lupi y a su portavoz para pedir comentarios no fueron respondidas de inmediato.

El ministerio negó a Folha las acusaciones y dijo que las aprobaciones siguieron procedimientos legales.

Lupi otorgó permisos para constituir sindicatos que representan a los trabajadores de la construcción naval y las industrias de papel y celulosa, que no operan en Amapa, dijo Folha citando a José Reinaldo, quien encabeza el secretariado estatal de la industria.

El reporte de Folha fue publicado una semana después de que Lupi negó informaciones de la revista Veja que acusaban a ex asesores del ministro de haber pedido sobornos por contratos del Gobierno con organizaciones no gubernamentales.

Otro reporte el sábado afirmó que Lupi había realizado una serie de viajes pagados por un contratista del ministerio.

Lupi es el último ministro en quedar bajo la atención mediática por presuntas irregularidades, lo que empeora el dolor de cabeza político para la presidenta Dilma Rousseff y ha distraído la atención del gobierno de proyectos de leyes de reformas económicas que deben discutirse en el Congreso.

Lupi dijo la semana pasada que tenía la confianza de Rousseff y que "moriría antes de tirar la toalla".

Las relaciones entre los contratistas del gobierno sin fines de lucro y políticos, el uso de dinero estatal para ayudar a fundar partidos políticos y el tráfico de influencias han estado en el centro de los escándalos de corrupción que han llevada a la renuncia de cinco ministros este año.

Un sexto ministro dimitió después de hacer comentarios despectivos sobre sus colegas.

Varios de los escándalos han seguido un patrón similar, negación inicial de los ministros seguida por nuevas acusaciones en los medios y eventual retiro del apoyo de Rousseff.