Un exinterventor de la Policía de Seguridad Aeroportuaria y actual diputado bonaerense afín al oficialismo señaló supuestos lazos con fuerzas especiales de Seguridad del colaborador que entregó el arma al fiscal Alberto Nisman un día antes de su muerte, informaron hoy medios locales.

Marcelo Saín, diputado de Nuevo Encuentro, aseguró que el hombre que presuntamente fue la última persona en ver a Nisman con vida, Diego Lagomarsino (informático identificado como colaborador de confianza de Nisman), se le ofreció en 2005 como informante que podía entregar a organizaciones narcotraficantes.

"Se decía que venía recomendado por un oficial del grupo Halcón (fuerza especial de operaciones de la Policía bonaerense), y que lo primero que había pedido era plata (dinero), y como se le dijo que habría dinero si entregaba, se fue asegurando que él hablaba solo de plata", declaró Saín a la agencia oficial Télam.

"No entiendo cómo la jueza no lo investiga como posible homicida, cuando en realidad debería sospecharse de mucha gente, y más aún con la última persona que lo vio con vida", opinó Saín.

Diego Lagomarsino entregó a Nisman el arma calibre 22 que acabó con su vida cuando fue a visitarlo a su domicilio un día antes de la muerte, a petición del fiscal, según el testimonio del propio Lagomarsino.

La custodia policial que protegía a Nisman no revisó las pertenencias de Lagomarsino antes de entrar al domicilio.

Si bien Lagomarsino ha estado en contacto con la fiscal de la causa, Viviana Fein, y tiene prohibido abandonar el país, aún no ha sido llamado a declarar.

"Veo mucha incompetencia de parte de la jueza, porque para ser justos y equilibrados también debería ser llamada la custodia, ya que entró una persona con un arma y pasó tranquilamente; eso podría ser una negligencia, claramente, porque el hecho de que la persona sea conocida, no implica que no se tenga que revisar al ingresar", apuntó Saín.

Ante la concentración de todas las miradas sobre Lagomarsino, la familia del técnico informático rompió el silencio para defender su inocencia y el padre aseguró que "ver a un hijo en televisión envuelto en una circunstancia como ésta es tremendo", en declaraciones al canal Todo Noticias.

Medios locales especulan sobre la extraña posición que ocupaba Lagomarsino, contratado como técnico de sistemas de la fiscalía que encabezaba Nisman, con un sueldo inusualmente alto (unos 4.650 dólares).

Saín subrayó también su desacuerdo porque la Justicia no haya llamado a declarar al exagente del Servicio Secreto Antonio "Jaime" Stiuso, quien presuntamente tenía estrechos vínculos con Nisman y le había advertido que corría peligro y que no se fiara de su custodia.

Nisman fue encontrado muerto en la noche del domingo pasado, con un tiro en la sien, horas antes de tener que comparecer en el Congreso para detallar una denuncia interpuesta cinco días antes contra la presidenta argentina, Cristina Fernández, y varios de sus colaboradores.

En su demanda, Nisman acusa a Fernández de orquestar un plan de encubrimiento a los supuestos terroristas iraníes responsables del atentado contra la mutual judía AMIA, que dejó 85 muertos en 1994, a cambio de presuntamente intensificar las relaciones comerciales con Irán.

Aunque las pericias descartan en principio la intervención de terceras personas, la investigación aún no ha confirmado la hipótesis del suicidio mientras crece la polémica en términos políticos.

Desde el Gobierno habían acusado a Nisman de haberse dejado guiar en su investigación por los Servicios de Inteligencia, envueltos en una guerra de poder interna, el día que el fiscal presentó la denuncia.

La propia presidenta argentina dudó de la hipótesis del suicidio y aseguró que al fiscal le habían "plantado" pruebas para que atacara al Gobierno.

Ayer, la fiscal de la causa por la muerte de Nisman confirmó que el disparo que mató a Nisman se había efectuado a una distancia no mayor de un centímetro desde el arma entregada por Lagomarsino.