Perú redujo en 13,9% su espacio cocalero en el año 2014, al pasar de 49.800 a 42.900 hectáreas, la extensión más baja desde 1998, según el informe de monitoreo de cultivos de hoja de coca, presentado por la Oficina de Naciones Unidad contra la Droga y el Delito (UNODC) y el Gobierno.

Dicho documento, dado a conocer por la UNODC y la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida), muestra que por tercer año consecutivo el Perú ha registrado una disminución acumulada del 30% de la extensión total de plantaciones de coca existentes en el país.

Esto debido a que en el periodo 2011-2012 redujo de 62.500 a 60.400 hectáreas y entre 2012 y 2013 disminuyó a 49.800, según detalló Flavio Mirella, representante de la UNODC para Perú y Ecuador.

Tales resultados muestran un avance respecto de lo registrado entre los años 2005 y 2011, periodo en el cual el espacio cocalero creció en promedio 3.6 por ciento anual hasta llegar a un pico de 62,500 hectáreas, pero luego, desde el 2012, se tuvo una reducción sostenida hasta el 2014.

Mirella precisó que, en términos visuales y comparativos, la superficie de hoja de coca en el país se redujo el año pasado hasta situarse en un espacio equivalente a 85,800 campos de fútbol, cuando el año anterior llegaba a alrededor de 100,000de esos terrenos deportivos.

“Es un logro importante. Tenemos casi un 14% menos de hectáreas en comparación con el año anterior (2013). Esta es la extensión más baja que se registra en el Perú desde el año 1998, cuando se registraron 38.700 hectáreas”, remarcó en conferencia de prensa.

Indicó que el informe fue elaborado mediante imágenes satelitales de alta resolución de la superficie nacional, sobrevuelos de las áreas de cultivo a una altura de 1,500 metros, y una verificación in situ para contrastar en el terreno la información recogida.

Dichos resultados son consecuencia de las acciones de erradicación planificadas por el Estado, mediante la Comisión Nacional para el desarrollo y Vida sin Drogas (Devida), y ejecutadas por el Proyecto Especial de Reducción y Control de Cultivos en el Alto Huallaga (Corah), resaltó.

En el informe también se determina que las estrategias de preerradicación, entre ellas las campañas de información y sensibilización a los pobladores; y las acciones de apoyo social por parte del Gobierno contribuyeron a una exitosa intervención.

Otro aspecto importante que se menciona en el documento es que en los últimos años el Gobierno amplió la cobertura de acción interviniendo aquellas zonas emblemáticas donde la producción de hoja de coca y derivados evidencia una fuerte vinculación con el narcotráfico.

Esta intervención, según el informe, se llevó a cabo en Pichis Palcazú – Pachitea, Aguaytía, Alto Huallaga (sector norte, incluido el Monzón), Orellana y Caballococha – Cushillococha (Bajo Amazonas – Trapecio Amazónico).

Reducción por zonas

Según el informe, Aguaytíafue la zona de mayor reducción de espacio cocalero en 2014, al pasar de 1.796 a 332 hectáreas, lo que representa una disminución de 81,5%, seguida del Alto Huallaga, que bajó de 4.302 hectáreas, en 2013; a 1.555, en 2014, es decir, tuvo un descenso de 63,9%.

En tanto, en lugares como Mazamari, Callería,Masisea, Contamana, y Huallaga Central, la disminución fue del 58,9%, al pasar de 950 a 390 hectáreas en similar periodo.

Asimismo, se menciona a Pichis Palcazú – Pachitea, que bajó de 863 a 402 hectáreas (53.4 por ciento), mientras que en el Bajo Amazonas, el área cocalera neta bajó en dicho periodo de 3,070 a 2,137 hectáreas (30.4 por ciento).

En el caso del Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem), una de las zonas de mayor producción cocalera, la reducción fue de 1.7 por ciento, al pasar de 19,167 hectáreas, en 2013; a 18,845 en 2014, en tanto que en La Convención – Lares se redujo de 10,843 a 10,342 hectáreas (4.6 por ciento).

Cabe mencionar que, pese a las reducciones registradas, las mayores extensiones de ocupadas por coca se concentran en el Vraem (18,845 hectáreas), y la Convención y Lares (10,342), que en su conjunto representan el 68% del total nacional.

De acuerdo con la información de años anteriores, la reducción de la extensión de coca en el Perú en el periodo 2012-2013 fue de 17.5 por ciento, mientras que el reporte correspondiente al periodo 2011-2012 arrojó una disminución de 3.4 por ciento.

Enfoque integral

Para el representante de Naciones Unidas, es destacable el enfoque integral adoptado por el Gobierno, no solo por su mayor cobertura de intervención, sino por el aumento de sus metas anuales de erradicación (35,000 hectáreas en 2015) y los programas de desarrollo alternativo.

“Estas estrategias han permitido reducir y minimizar los conflictos sociales que generan estos procesos de cambio, y también han motivado a la población dedicada al cultivo a involucrarse en el desarrollo alternativo”, manifestó Mirella.

Se espera que los próximos años se mantenga esta tendencia, para lo cual, dijo, la erradicación debe seguir siendo complementada con desarrollo alternativo y con un efectivo control de insumos químicos.

La producción nacional de hoja seca de coca legal en el año 2014 fue de 100,840 toneladas métricas, de la cuales –según el Instituto Nacional de Estadística e Informática- 9,000 toneladas métricas corresponden al consumo tradicional.

El volumen restante se articula al narcotráfico para ser transformado en pasta básica y clorhidrato de cocaína, cuyos precios por kilo se sitúan –según estimaciones- en 843 dólares y 1,178 dólares, respectivamente.