Mientras Irán intenta cambiar su maltrecha imagen internacional con la aplicación del acuerdo nuclear que entró en vigencia en enero, Corea del Norte sigue obsesionada con construir el arsenal atómico más grande del mundo. Este viernes el régimen de Kim Jong-un anunció el éxito de una prueba con una bomba nuclear, una evidencia de que ese país es hoy una amenaza nuclear real y de que las sanciones en su contra han tenido poca efectividad.

Corea del Norte, gobernada desde 1948 por la familia Kim, ha hecho cinco ensayos nucleares desde 2006. Cuando Kim Il-sung se convirtió en el gran héroe de la guerra de liberación contra la ocupación japonesa, en 1945, el país quedó a su merced, luego de su hijo, Kim Jong-il, y ahora de su nieto, Kim Jong-un. Los tres dictadores, miembros de la única monarquía comunista del mundo, se han aferrado a su programa de armas nucleares, sumiendo al país en una espiral de amenazas.

En los años 60 el programa de misiles de Pionyang contó con el apoyo de Rusia y China. Sin embargo, fue en los 80 que el régimen comenzó a desarrollar armas atómicas. El “Eterno Presidente” descubrió que poseer y desarrollar armamento nuclear era rentable para mantener en pie su dinastía y evitar invasiones o ataques. Tras la muerte de Kim Il-sung en 1994, su sucesor, Kim Jong-il, convirtió su país en una potencia atómica. Por eso fue incluido por Estados Unidos en el llamado “eje del mal”, junto con Irán e Irak.

Fue el “Querido Líder” quien realizó el primer ensayo atómico subterráneo, el 9 de octubre de 2006, en la base de Punfggye-ri. Los siguientes ocurrieron en en 2009, 2013 y a principios de este año.

Con el país en la mira mundial, Kim Jong-un les rindió homenaje a los científicos que participaron en la prueba nuclear. “El objetivo es proteger honradamente al país de EE.UU.”, aseguró.

Kim Jong-il, heredero del gusto por las armas atómicas de su padre, desarrolló durante su gobierno un programa nuclear, mientras la población moría de hambre. En 1995, tras sufrir graves inundaciones, el país vivió una hambruna que cobró la vida de cerca de 250.000 personas, de acuerdo con datos de Pionyang. Otros informes hablan de más de un millón de víctimas. Desde entonces, Corea del Norte cayó en una espiral de pobreza.

Hugo Fernando Guerrero Sierra, Ph.D. en relaciones internacionales y director del Grupo de Investigación de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad de La Salle, afirma que “la economía norcoreana es de planificación centralizada, por lo que todas las actividades son dirigidas por el Estado y, por tanto, el acceso a recursos por parte de la población también depende de la provisión estatal”.

La mayoría de los recursos económicos están destinados al suministro de armamento nuclear para la “defensa” de un posible ataque o invasión, por parte de Estados Unidos, principalmente. “Debido al aislamiento propiciado tanto internacionalmente como por el régimen, las actividades de supervivencia colectiva alcanzan un nivel de subsistencia mínimo, lo cual ha generado noticias de grandes y prolongadas hambrunas. Se cree que en los últimos 15 años, más de un millón de personas pudieron haber muerto por esta causa, sin embargo, no existen fuentes fidedignas que corroboren estas cifras”, asegura Guerrero Sierra.

Desde que Kim Jong-un, el “Eterno Comandante”, ascendió al poder tras la muerte de su padre en 2011, la situación económica y social ha empeorado. De acuerdo con Naciones Unidas, una terrible hambruna se cierne sobre el país por cuenta de la peor sequía en cien años, según reportaron los medios norcoreanos. Al parecer, un tema menor para el actual líder, quien, como sus antecesores, prefiere concentrarse en el desarrollo de armas nucleares y las amenazas. Un comunicado de la Comisión Nacional de Defensa de Pionyang aseguró que el poderoso Ejército Popular norcoreano posee armas nucleares más pequeñas, precisas y diversificadas para llevar la pesadilla a territorio continental de Estados Unidos en caso de conflicto.

“Es difícil creer que la intención de Corea del Norte sea utilizar este tipo de armas de manera ofensiva e indiscriminada. Creo que su armamento nuclear no es más que un instrumento de presión diplomática que busca forzar el fin de la presencia militar estadounidense en la región”, dijo Guerrero Sierra.

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La ONU ha denunciado con frecuencia que en Corea del Norte hay abusos sistemáticos que incluyen crímenes contra la humanidad. Rosemary Foot, investigadora del Departamento de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad de Oxford, explica que “las acciones internacionales para ayudar al país son mínimas, aunque espero que la ONU siga exigiendo el fin de los abusos en el país”.

Con el país en la mira mundial, Kim Jong-un les rindió homenaje a los científicos que participaron en la prueba nuclear. “El objetivo es proteger honradamente al país de EE.UU.”, aseguró.