Montevideo. El flamante presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, dio un pequeño pero significativo giro de política exterior priorizando nuevos horizontes, cansado de la falta de resultados de la integración regional.

Sin embargo, Vázquez, quien el 1 de marzo asumió su segundo mandato (ya gobernó entre 2005 y 2010), no reniega de las numerosas instancias de integración que florecieron los últimos lustros.

Y para llevar adelante este cambio, en un contexto de ralentización de las economías de los vecinos, Argentina y Brasil, nombró como canciller a alguien de su confianza, Rodolfo Nin Novoa, quien fue su vicepresidente.

La nueva administración del izquierdista Frente Amplio (FA) está decidida a exigir más resultados al Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Venezuela) y explorar acuerdos comerciales extra región.

Al asumir el cargo, Nin fue crítico con el Mercado Común del Sur (Mercosur), bloque que debe abandonar la retórica, sincerarse y apostar por "concreciones", según dijo.

"Los procesos de integración en América Latina no han alcanzado el desarrollo esperado", observó. "Se necesitan sinceramientos impostergables para poder estar a la altura de los desafíos del contexto internacional actual", detalló el jerarca.

Por eso, "queremos un Mercosur que se sincere, que deje atrás la retórica vacía, que apueste a las concreciones y no a los discursos que no se cumplen".

Para Nin, el Mercosur debe plantearse una agenda externa que "rompa con el encierro".

En su primer mandato, Vázquez ya intentó establecer un acuerdo comercial con los Estados Unidos. No obstante, la normativa del Mercosur impide a sus miembros establecer acuerdos extra regionales de manera individual. Y hasta ahora, el Mercosur ha firmado acuerdos de libre comercio de poca entidad.

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Sinceramiento. No obstante, el encargado de la política exterior aclaró: "todo con la región, nada contra la región".

En ese sentido, su asesor especial, el diplomático Carlos Pérez del Castillo, opinó que el Mercosur como "modelo central de inserción para Uruguay está totalmente agotado".

"Nos vamos a quedar en el Mercosur, no nos vamos a ir, -puntualizó- pero se necesita un gran sinceramiento porque hoy no tiene ninguna credibilidad".

"Hay que buscar la forma de ajustar lo que vivimos en el Mercosur a las realidades políticas. Puede ser parte de eso que los países pequeños tengan más libertad para buscar acuerdos", señaló en una entrevista con el diario El País.

Igual pensamiento tiene el ministro de Economía de Uruguay, Danilo Astori, para quien el Mercosur "está pasando un muy mal momento, el peor desde que se creó".

A su juicio, deben buscarse vías de negociación para "trascender ese proyecto" que "nunca podrá ser la estación terminal, sino la plataforma de lanzamiento" para acuerdos comerciales como el que se negocia con la Unión Europea (UE).

Venezuela. Quizás en una demostración del nuevo rumbo, Uruguay tuvo un roce diplomático con uno de sus socios más cercano en los últimos años, Venezuela.

Montevideo consideró que el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, trató inamistosamente al vicepresidente uruguayo Raúl Sendic.

Maduro calificó -sin nombrarlo y aludiéndolo- de "vergüenza" algunas afirmaciones de Sendic, quien había declarado que no tenía elementos para afirmar que hubiera una injerencia de Estados Unidos en Venezuela.

"¡Qué vergüenza esa declaración! Estamos agredidos, intervenidos, amenazados, y todavía hay gente que dice eso en América Latina", sostuvo el mandatario venezolano.

En un comunicado, la cancillería uruguaya informó que convocó al embajador venezolano para "hacerle saber que considera inamistosas dichas declaraciones" que "afectan no sólo a la persona a la que están dirigidas sino a la investidura que representa".

Pero las rispideces se zanjaron.

Este lunes, Sendic y el ex presidente José Mujica (2010-2015) encabezaron en Montevideo una marcha de apoyo al gobierno de Venezuela, hecho que fue saludado por el propio Maduro a través de Twitter.