Copiapó. Cuando avanza la cuenta regresiva para evacuar a los mineros atrapados en Chile, el equipo de rescate afina los últimos detalles antes de iniciar a mediados de esta semana el descenso de la cápsula metálica "Fénix" que sacará a la superficie a los 33 trabajadores.

El equipo de rescate finalizó la madrugada del lunes el reforzamiento con tubos de acero de los primeros 90 metros, desde la superficie hacia abajo, del ducto de 622 metros que fue abierto para evacuar a los mineros tras casi 70 días bajo tierra.

Ese primer tramo fue considerado por expertos como el más inestable.

Con el asesoramiento de ocho geólogos e imágenes de video, el equipo de rescate determinó no reforzar (encamisar) el resto del ducto de 66 centímetros de diámetro ante la dureza de la roca perforada, pero fue confirmado el hecho de que el trayecto presenta leves desviaciones.

Para el rescate hay disponibles tres cápsulas fabricadas por una división de la Armada de Chile, que miden 3,95 metros de alto y pesan unos 460 kilos.

Es justamente el largo de la cápsula el que podría complicar su trayecto por el interior del ducto por desvíos ocurridos durante la perforación.

A continuación los escenarios que pudieran presentarse:

Rescate exitoso. Antes de iniciar la operación de ascenso de los mineros, el equipo de rescate hizo el lunes una prueba de la cápsula vacía para ver su desempeño dentro del ducto. Posteriormente será probada con algunos de los socorristas que bajarán a la mina.

El ministro de Minería, Laurence Golborne, dijo que la cápsula más ancha descendió hasta los 610 metros de profundidad con un resultado muy "promisorio, positivo". Para el izaje será instalado un sistema de guinche australiano.

Esta primera prueba llevó al optimismo de autoridades de que se acerca un futuro rescate exitoso de los 32 mineros chileno y uno boliviano, que han sobrevivido con dietas especiales suministradas a través de un pequeño orificio por el cual el 22 de agosto agitaron los corazones del mundo al avisar a través de un escrito en un papel que estaban vivos.

Si la capsula queda atascada. El fracaso de la operación no deja de ser factible puesto que la cápsula podría quedar atascada con uno de los mineros en el ascenso de los 622 metros, debido al largo de la jaula, desviaciones o posibles desmoronamientos al interior del ducto que sólo fue reforzado parcialmente.

La cápsula está equipada con un arnés para sujetar a los mineros, un tubo de oxígeno y un micrófono. El casco del minero tiene altavoces para una permanente comunicación en el ascenso con el equipo de rescate que lo aguarda en la superficie.

Si la jaula llegara a quedar atascada en su ascenso, posee un sistema de emergencia para que el minero active su desmontaje en dos, lo que implicaría que el hombre pueda regresar al fondo de la mina en una parte de la cápsula y apoyado en un sistema hidráulico.

En caso de que fallara este plan, el equipo de rescate deberá remover el resto de la cápsula que quedó atrapada en el ducto y que podría ser reemplazada por una más pequeña para continuar con las labores.

El plan “C”. Pese a que este sábado fue lograda la perforación crucial del ducto por el cual serían evacuados los mineros, el equipo a cargo del rescate decidió que otra máquina, llamada el "Plan C", siga adelante con una perforación en paralelo que realiza en la mina desde hace varias semanas.

Su meta son 580 metros de profundidad y ya lleva cerca de 457 metros en un diámetro mayor que el ducto que se empleará para el rescate y en un ángulo más directo, lo que permitiría un ascenso de la cápsula sin tanto desvío o fricción.

Pero este plan atrasaría las labores de evacuación al menos una semana más.