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Sepa qué pasará con el último pueblo estadounidense en Cuba
Martes, Julio 21, 2015 - 07:28

La Gloria City fue fundada por inmigrantes norteamericanos hace más de cien años. Los campesinos usan las mismas herramientas para cultivar que las de sus colonos.

La historia del último pueblo estadounidense en Cuba inició con un engaño de la compañía neoyorquina ‘Cuba Landa and Steamship Company’.

Varios incautos compraron terrenos en un pueblo vibrante de la isla. Allí se asentaría una nueva comunidad norteamericana. Todos esperaban que entre más de ellos llegaran a esa zona, Cuba terminaría por indexarse a Estados Unidos.

Sin embargo, desde la llegada a la costa de Nuevitas las ilusiones empezaron a desvanecerse. Tardaron tres días caminando entre manglares y siendo picados por los mosquitos. Al encontrar un lugar sin fango y en el que se podía caminar con facilidad fue tal la alegría que se sintieron en ¡la gloria!

Después de tocar tierra decidieron aprovechando el pasaje de su llegada y dieron el nombre de ‘La Gloria City’ a su nuevo hogar. Al percatarse de que habían sido timados muchos de ellos regresaron a Estados Unidos. Quienes decidieron quedarse trabajaron en la provincia de Camagüey como agricultores.

Un siglo después, aunque sigue existiendo la ciudad, de sus fundadores apenas quedan las tumbas. Entre ellas, la de William Stokes, quien era un recién nacido cuando sus padres llegaron a Cuba.

Precisamente Stokes, que murió en 1974, fue el último de los colonos originarios que había permanecido en la isla a pesar de que conformó una familia, sus hijos decidieran migrar y su negocio quebrara.

“Es para mí importante mantener este sitio limpio”, le dijo el sepulturero Jorge Gallardo a la BBC, medio que realizó un reportaje sobre ‘La Gloria City’.

Gallardo asegura que esa es la casa eterna de quienes fundaron ese pueblo y en el futuro será la suya y la de sus hijos.

Jeanny Martínez es una de las residentes más viejas del lugar. Cuenta que en un momento el lugar fue más “gringo” que cubano. Una ciudad “muy bonita”, recuerda.

Ella fue adoptada por los padres de William Stokes. “La iglesia metodista estaba por ahí, la episcopal por ahí (…) Tengo que defender a los americanos porque mucha gente tenía hambre en aquel entonces y les dieron trabajo y comida en sus naranjales”, le dice a la BBC.

Concluye con nostalgia que la ‘La Gloria City’ ya no sirve para nada.

Pero los trabajadores de la ‘Finca La Caridad’ no comparten lo dicho por Martínez. Consideran que las nuevas reglas sobre la producción agrícola en Cuba permiten sembrar productos diferentes a la naranja y el azúcar.

Entre ellos, según Elida Díaz, una de las beneficiarias de los cultivos, está la yuca, el plátano, el aguacate, la calabaza y el tomate.

“Cuando yo llegué aquí, hace 40 años, no teníamos electricidad, no teníamos nada. Hoy nos encontramos distintos completamente. Tenemos transporte, hasta la ‘guagua’ (autobús), está la corriente, tenemos los refrigeradores. Ha sido un cambio total”, aclara.

Entre tanto, los campesinos que laburan con ella siguen trabajando con las mismas herramientas que utilizaron los colonos hace un siglo.

Con esas condiciones, Elida reconoce, en voz baja para mantener su lealtad a la revolución, que la región necesita dinamizar su desarrollo para entrar en el siglo XXI. La sequía y la distribución del agua afectan la actividad.

Autores

ELESPECTADOR.COM