Belgrado/Pristina. Serbia lanzó este miércoles una ofensiva diplomática para refutar la independencia de Kosovo, pidiendo a la Asamblea General de Naciones Unidas que decida sobre el futuro de su ex provincia del sur.

La iniciativa se produce tras un fallo de la Corte Internacional la semana pasada que afirmaba que la secesión de 2008 de Kosovo de Serbia no violaba el derecho internacional.

En un borrador de resolución, el gobierno serbio reconoció el fallo del tribunal pero dijo que la "secesión unilateral no puede ser una forma aceptable de resolver cuestiones territoriales".

El gobierno "pide a todas las partes implicadas que encuentren una solución mutuamente aceptable (...) a través de un diálogo pacífico en el interés de la paz, la seguridad y la cooperación en la región", dijo el borrador.

La semana pasada, el gobierno serbio anunció que mandaría enviados a 55 países para tratar de impedir que más naciones reconozcan a Kosovo. Embajadores en otras 40 capitales harán lo mismo.

En la resolución, el gobierno serbio pidió a la Asamblea General de la ONU que incluya en la agenda de su 66 sesión un punto sobre "actividades futuras tras la adopción de la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia".

También este miércoles, el ministro de Relaciones Exteriores Vuk Jeremic voló a Estados Unidos para reunirse con el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon.

Respuesta kosovar. Sin embargo, Kosovo dijo que renovaría su campaña para presionar a favor del reconocimiento de más países además de los actuales 69, y ayudarle a garantizar su adhesión como miembro de Naciones Unidas.

La viceministra de Relaciones Exteriores de Kosovo, Vlora Citaku, dijo que Serbia debería abandonar "la mentalidad del pasado y (...) reconocer la nueva situación".

"Repetimos nuestra oferta a Serbia sobre cooperación y diálogo en temas de interés mutuo, pero Serbia debería saber que la independencia e integridad territorial son intocables", dijo a Reuters.

Serbia podría arriesgar su avance hacia su objetivo de unirse a la Unión Europea si mantiene su desafío sobre Kosovo, bloqueando la entrada de Pristina en organismos regionales e impidiendo que artículos y personas con documentos de Kosovo entren en su territorio.

Serbia perdió el control de Kosovo en 1999 cuando la OTAN bombardeó el país para detener una sangrienta represión contra los albaneses en una guerra de dos años.

Después de nueve años como protectorado internacional, la mayoría étnica albanesa de Kosovo, respaldada por Estados Unidos y la mayoría de los países miembros de la UE, declaró su independencia en 2008, pero Serbia prometió que nunca la aceptaría.