Bogotá. El ex candidato presidencial de Colombia Sergio Fajardo, que se quedó corto para pasar a un balotaje pero obtuvo unos codiciados 4,6 millones de votos en las elecciones de este domingo, anunció que no apoyará a ninguno de sus dos rivales que buscarán en unas dos semanas convertirse en el próximo mandatario del país.

Luego de sorprender en los comicios presidenciales al lograr un 23,73% de los votos, el profesor de matemáticas de 61 años aseguró este jueves que votará en blanco, desairando al derechista Iván Duque y al izquierdista Gustavo Petro, que lo cortejaban en busca de respaldo para el 17 de junio.

"Quienes votaron por nosotros son ciudadanos libres, serenos, atentos, pensantes, críticos. No siguen simplemente órdenes", dijo el centroizquierdista Fajardo en una carta enviada a la prensa en la que explicó su decisión.

"Voy a votar en blanco. En la campaña dije una y otra vez que ni Duque ni Petro, y no lo hice como una artimaña estratégica", agregó el jovial ex gobernador de Antioquia y ex alcalde de Medellín, asegurando que ninguno de los dos representa lo que su movimiento busca para Colombia.

"Quienes votaron por nosotros son ciudadanos libres, serenos, atentos, pensantes, críticos. No siguen simplemente órdenes", dijo el centroizquierdista Sergio Fajardo.

Fajardo se había postulado por la Coalición Colombia, integrada por su movimiento Compromiso Ciudadano y por los partidos de izquierda Polo Democrático y Verde, el primero de los cuales decidió apoyar a Petro en la segunda vuelta.

Duque, un abogado y economista de 41 años del Partido Centro Democrático dirigido por el ex presidente Álvaro Uribe, promete modificar el acuerdo de paz y es el favorito de los inversores con su propuesta de bajar impuestos a las empresas para impulsar el desarrollo económico.

Del otro lado del ring, Petro, un economista de 58 años, se compromete a respetar el pacto de paz y es apoyado por muchos colombianos por sus propuestas sociales, pero su idea de reducir la dependencia de industrias extractivas y de subir impuestos a tierras improductivas provocan temor entre los empresarios.