Belo Horizonte. Cualquier posibilidad de que el candidato opositor a la presidencia de Brasil, José Serra, repunte y gane el balotaje del 31 de octubre parece haber desaparecido en el estado de Minas Gerais, llamado en ocasiones "el Ohio de Brasil".

Al igual que su contraparte estadounidense, Minas Gerais es un preciso pronosticador de los resultados de las elecciones presidenciales en Brasil.

"Quienquiera que gane aquí ciertamente ganará en Brasil", dijo Antonio Anastasia, gobernador estatal electo del PSDB. Antonio Anastasia, gobernador de Minas Gerais

Desde el retorno de la democracia en Brasil en 1985 luego de dos décadas de dictadura militar, cada candidato que ha ganado las elecciones ha triunfado también en Minas Gerais.

El estado, localizado en el centro de Brasil, tiene cerca de 14,5 millones de votantes, la décima parte del electorado nacional, e incluye a una amplia sección de Brasil.

Miembros del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) de Serra consideran a Minas Gerais como la mayor piscina de potenciales votantes que podrían cambiar de candidato y abrir la posibilidad de borrar la ventaja de dos dígitos que tiene en los sondeos nacionales la candidata del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), Dilma Rousseff.

Sin embargo, la realidad en el terreno, según líderes de ambos partidos, es que la mayoría de votantes "mineiros" parece haberse decidido, lo cual no es una buena noticia para Serra.

"Estamos tratando con mucho esfuerzo (...) pero no sé cuánto espacio más haya para que Serra crezca en Minas", dijo a Reuters Aécio Neves, senador electo del PSDB para ese estado.

Como en otras localidades, gran parte de votantes parece convencida por la reciente seguidilla de éxito económico de Brasil y muchos dicen que confían en Rousseff, ex jefa de Gabinete del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, para seguir con sus políticas de mercado y programas de bienestar social.

Estado clave. Las señales de prosperidad están en todas partes en la capital estatal, Belo Horizonte, desde grúas de constructoras a restaurantes y hoteles que parecen rugir con el ruido del dinero que están generando.

"Las cosas nunca han sido mejores", dijo Dahlia Eco, que estaba en la ciudad para una convención de criadores de cerdos. "No necesitamos cambiar nada en Brasil en estos momentos", agregó.

Ambos candidatos convergirán en Minas Gerais en los últimos días de campaña y Rousseff planea realizar su último mitin en ese estado el sábado, un "carnaval electoral", según funcionarios, que incluirá a bailarines disfrazados.

"Quienquiera que gane aquí ciertamente ganará en Brasil", dijo Antonio Anastasia, gobernador estatal electo del PSDB.

En la primera ronda de votaciones el 3 de octubre, Rousseff obtuvo el 47% de apoyo de los votantes de Minas Gerais, frente al 30% de Serra, un reflejo casi preciso del resultado nacional, en el que el opositor alcanzó el 32% de las preferencias.

No es difícil imaginar cómo Serra podría remontar en Minas Gerais en el balotaje.

Anastasia fue elegido gobernador por un margen de 28 puntos porcentuales y el estado está lleno de votantes de clase media que han desconfiado históricamente del PT de Rousseff.

Sin embargo, muchos dijeron que simplemente habían perdido el entusiasmo por Serra, un ex ministro de Salud de 68 años de Sao Paulo que tiene la típica imagen de residente de la gran ciudad: huraño, desconectado y preocupado por la élite.

Rousseff tiene la mayor oportunidad para crecer en Minas Gerais, el cual, para sorpresa de algunos, es el estado del que es oriunda.

Aunque pasó la mayor parte de su carrera en el sur, Rousseff nació en Belo Horizonte y fue activista de izquierda en la universidad en Minas Gerais en la década de 1960.

Más de un tercio de los residentes del estado no saben eso, especialmente la población más pobre y con menos educación, que es su base, dijo el ex alcalde de Belo Horizonte Fernando Pimentel, un asesor cercano a la candidata.

"Mientras más personas descubran que es 'mineira', será imposible (que Serra repunte)", afirmó Pimentel.

Incluso si Serra cerrara la brecha en el estado, su contendora aún lo aventaja por mucho en otras áreas claves de Brasil, especialmente en el noreste, donde más han ayudado los programas de bienestar social de Lula.