Washington. Un escándalo de prostitución en Colombia que involucró a empleados del Servicio Secreto de Estados Unidos no tuvo como resultados brechas a la seguridad y no se trató de un comportamiento que refleje los altos criterios éticos de la agencia, dijo el director del servicio de seguridad.

El director del Servicio Secreto, Mark Sullivan, defendió la cultura de su agencia en un testimonio preparado para una audiencia en el Senado el miércoles, diciendo que sus empleados están entre los más dedicados y "sacrificados" del gobierno federal.

Será su primera aparición pública ante el Congreso desde el escándalo.

Pero entre las consecuencias del escándalo por los eventos en la ciudad litoral de Cartagena, Colombia, Sullivan dijo que ha ordenado una revisión que producirá un "plan de acción" para reforzar los criterios de conducta profesional en la agencia.

Su testimonio ante el Comité de Seguridad Nacional del Senado fue obtenido el martes por Reuters.

Empleados del Servicio Secreto y personal militar ha sido relacionado con un escándalo en el que llevaron hasta 21 mujeres, al menos algunas de ellas prostitutas, de regreso a sus habitaciones de hotel antes de la visita a Colombia del presidente Barack Obama por la Cumbre de las Américas del 13 al 15 de abril.

Sullivan dijo que el personal del Servicio Secreto que viajó a Colombia antes de la cumbre tenía previsto ser informado sobre sus obligaciones el 12 de abril, el día posterior a la noche en que ocurrieron los actos de mala conducta.

"Por lo tanto, al momento en que ocurrió la mala conducta, ninguno de los individuos involucrados había recibido información específica de protección, documentos delicados de seguridad, armas de fuego, radios u otro equipamiento relativo a la seguridad en sus habitaciones de hotel", sostuvo.

El plan de seguridad para la cumbre no se vio comprometido y no hubo incidentes negativos relacionados con la seguridad en la cumbre, sostuvo.

Sin embargo, la agencia también se acercó a la comunidad de inteligencia de Estados Unidos "para arrojar una red lo más amplia posible" para determinar si la seguridad había sido violada, dijo Sullivan.

"No se encontró información adversa", sostuvo.

Se determinó que nueve agentes del Servicio Secreto estuvieron involucrados en los actos de mala conducta grave en Colombia, pero Sullivan destacó que ellos eran parte de 200 empleados de la agencia en el país en ese momento. Tres fueron liberados de las acusaciones más graves.

La mala conducta "no es representativa (...) de los altos criterios éticos que exigimos a nuestros casi 7.000 empleados", refirió.

Cuatro empleados involucrados han decidido luchar contra su despido en la corte, afirmando que la agencia los convirtió en chivos expiatorios por cierto comportamiento en el extranjero que había sido tolerado siempre y cuando no causara problemas, reportó el martes en la noche el Washington Post, citando fuentes.