La Sexta Cumbre de las Américas abrirá por primera vez a nivel continental el debate sobre la necesidad de cambiar las políticas antidroga, luego de haber aceptado Estados Unidos elevar al espacio público esta discusión a propuesta de Colombia, el país anfitrión, que es uno de los dos grandes productores de cocaína.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, ha sido uno de los primeros en plantear la necesidad de poner sobre la mesa el problema del narcotráfico en las Américas, donde están los productores de cocaína, las rutas de tránsito y los consumidores.

La cumbre de gobernantes tendrá lugar en Cartagena de Indias, Colombia, el 14 y 15 de abril próximos.

Los datos avalan la iniciativa: las más de 700 toneladas de cocaína procesadas en el 2010 fueron en la región andina, mientras que Canadá—cuyo primer ministro Stephen Harper también estará en la cumbre— es un gran productor de drogas sintéticas, según el Informe Mundial sobre Drogas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Al tiempo, Estados Unidos sigue siendo el mayor consumidor de drogas, mientras crece el consumo en toda América Latina, especialmente en Brasil y las naciones del Cono Sur.

De esas más de 700 toneladas, 350 se produjeron en Colombia y 325 en Perú, según la Oficina de las Naciones Unidas para las Drogas y el Delito (Unodc). En el 2011, de acuerdo con proyecciones de la Comisión Nacional peruana para el Desarrollo y Vida sin Drogas, Perú habría superado a Colombia como productor.

Una buena parte de la cocaína tiene como destino final Estados Unidos, Europa y los países emergentes, entre ellos China y Rusia, a donde llega tras recorrer una ruta que pasa por los vulnerables estados centroamericanos y México, que deja un reguero de sangre.

Solo en México han muerto unas 50 mil personas desde que Felipe Calderón declaró la guerra contra las drogas en diciembre del 2006.

Secuelas. Esta realidad hace pensar a algunos gobernantes de América Latina que las políticas antidroga han fracasado, porque, mientras se mantiene el consumo, e incluso crece en los países emergentes, en las naciones productoras se da un efecto globo y la violencia se expande de forma incontrolada.

En la Sexta Cumbre de las Américas se analizarán los distintos escenarios y sus consecuencias a medio y largo plazo, como ha planteado Santos, es decir, desde la despenalización hasta el endurecimiento de las penas para los narcotraficantes.

Y es que pasados más de 40 años desde que Richard Nixon emprendiera en 1971 la “guerra contra las drogas” y creara la Agencia Antidrogas, Washington ha gastado más de US$2.5 billones y ha arrestado a más de 40 millones de personas por delitos de narcotráfico y tenencia de sustancias ilícitas, sin los resultados esperados.

El exponencial crecimiento de la producción de cocaína en Colombia y Perú, los centroamericanos están especialmente afectados por la violencia al igual que México.

Aún con discrepancias habrá debate en Cartagena sobre drogas porque la Casa Blanca está de acuerdo y así lo indica el hecho de que en el último mes viajaran a distintos países de Centroamérica hasta cuatro altos funcionarios de Washington para tratar este espinoso tema, entre ellos, el vicepresidente Joseph Biden.