Monterrey, México. Sicarios dejaron este miércoles en la vía pública los cuerpos mutilados de dos escoltas del gobernador de un estado del norte de México junto con un mensaje advirtiéndole de más violencia.

En una escalada de la violencia en Monterrey, capital del estado de Nuevo León y la ciudad más rica del país, soldados y policías hallaron los cadáveres envueltos en sábanas y arrojados cerca de un supermercado, dijeron medios locales y el gobierno estatal.

"Para el gobernador Rodrigo Medina: aquí están dos de tus escoltas", se leía en el mensaje que fue dejado cerca de los cuerpos, de acuerdo con el diario local El Norte.

"A ver a dónde chinendes (a qué lugar) te metes", agregaba.

El mensaje también acusó a los escoltas de recibir dinero del violento cártel de Los Zetas y advirtió a Medina de tener cuidado con su seguridad personal.

El gobierno estatal confirmó la muerte de los dos efectivos de la policía de Nuevo León y la existencia del mensaje, pero no de su contenido ni su probable autoría.

Medina, del opositor Partido Revolucionario Institucional (PRI) y quien se encuentra bajo presión para frenar la espiral de violencia ligada con el narcotráfico en la acaudalada región, dijo que estaba decidido en seguir adelante para buscar que Nuevo León sea seguro.

Tras el hallazgo, Medina escribió en su cuenta de Twitter: "Las amenazas no detendrán mi determinación de combatir a la delincuencia organizada". El gobernador ofreció más tarde en una rueda de prensa condolencias a los familiares de las víctimas, pero declinó dar información sobre el ataque.

La violencia en Monterrey aumentó a principios del 2010 debido a una sangrienta guerra entre el cártel del Golfo y su ex brazo armado, los Zetas, por el control del noreste de México, un lucrativo mercado para las drogas y una importante ruta para introducir las sustancias a Estados Unidos.

La oleada de violencia en la ciudad industrial -sede de algunas de las mayores compañías de Latinoamérica- es considerada como el más dramático deterioro en la seguridad del país desde que el presidente Felipe Calderón puso al Ejercito en la primera línea de la lucha contra el narcotráfico a finales del 2006.

Unas 40.000 personas han muerto por la violencia generada por el tráfico de drogas desde ese año en todo el país, en su mayoría sicarios enfrentados entre sí o con fuerzas de seguridad. Pero la violencia ha alcanzado también a civiles inocentes, entre ellos niños.