Aunque hasta dentro de un año el Tribunal Supremo Electoral (TSE) debe convocar a elecciones generales, acto que dará inicio al proceso para el relevo de presidente del país, ya hay siete aspirantes que se perfilan e incluso se promocionan, algo que expertos cuestionan como “campaña anticipada”.

Asimismo, los guatemaltecos serán convocados a elegir, en el 2015, al vicepresidente del país, a 158 diputados y 338 corporaciones municipales. No obstante, hay figuras que desde hace rato se publicitan, eso sí, con el pretexto de hacer proselitismo.

Los precandidatos presidenciales identificados hasta ahora son, en orden alfabético: Roberto Alejos, del partido Todos; Manuel Baldizón, de Libertad Democrática Renovada (Líder); Mario Estrada, de la Unión del Cambio Nacional (UCN); Roberto González, de Compromiso, Renovación y Orden (Creo); Juan Gutiérrez, del Partido de Avanzada Nacional (PAN); Alejandro Sinibaldi, del Partido Patriota (PP) —quien figura como posible aspirante oficialista, aunque no ha dejado el Gobierno—; y Sandra Torres, de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), exesposa del expresidente Álvaro Colom.

Si no se aprobaran las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos a finales de este año, el 2 de mayo del 2015 se convocaría a comicios generales, pues de acuerdo con esos cambios el TSE tendría que convocar en las primeras dos semanas de enero.

Los magistrados asumieron sus puestos el 20 de marzo recién pasado, y deben mantener la confianza de la población de que será un proceso libre y transparente, señalan analistas consultados por Prensa Libre, ya que se teme un proceso electoral conflictivo.

La politóloga Carmen Ortiz visualiza tres aristas: una es el grado de preparación y firmeza del TSE para aplicar la ley; la segunda, son las campañas reñidas y difamatorias; y la tercera, que la población está cansada de las promesas que hacen los políticos, por lo que podría darse un elevado escepticismo.

“Si alguno de los nuevos magistrados tiene cierta experiencia en materia electoral, no es garantía de que van a poder ejercer sus funciones de forma efectiva y rápida desde el principio”, señala Ortiz.

“Me parece que habrá mucha campaña negra y mucha violencia política. Y, por último, desde el punto de vista de los ciudadanos, los partidos van a encontrar a un grupo de estos bastante escéptico, bastante cansado por la campaña anticipada”, añade Ortiz.

Polarización. Luis Fernando Mack, politólogo, explica que este proceso podría ser igual o más polarizado que los anteriores.

“Temo que vaya a haber un grado de violencia, aunque esas tendencias —de polarización y violencia— han sido una constante en los anteriores procesos. En estas acusaciones que han llegado a los tribunales no se prevé algo bueno, los partidos no han aprendido a hacer pactos de gobernabilidad, y si los hacen, los rompen”, indica el analista.

Según Mack, se espera que a tres candidatos les brinde su voto la población. El primero, Baldizón; el segundo, Sinibaldi; y un tercero estaría entre Torres, Alejos o González.

“Hasta el momento no ha surgido un escenario como el de Jorge Serrano Elías, que en segunda vuelta —en 1990— ganó la Presidencia al derrotar a Jorge Carpio. De alguien que sale de la nada y se cuela al segundo lugar y se queda con la Presidencia”, comenta Mack.

El politólogo Álvaro Pop coincide con Ortiz y Mack en que no se descarta que sea un proceso cargado de campaña negra.

“Todos los procesos son impredecibles. Aún podemos esperar sorpresas a un año de la convocatoria. El ejemplo más notorio es la renuncia de varios dirigentes políticos. En esa misma lógica no las tiene todas consigo quien pareciera ir ganando, que es Manuel Baldizón, porque empiezan a crecer dudas en torno a él”, dice Pop.

El analista señaló que cada vez hay más interés en participar en los partidos, no por preocupación ciudadana, sino por un interés clientelar. “Eso está arruinando la democracia guatemalteca”, afirma.

Intensidad. José Carlos Sanabria, politólogo de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales, comenta que la diferencia de los futuros comicios con los anteriores es que se ha dado una precampaña electoral más intensa, con la que los partidos políticos han salido a posicionar a sus candidatos.

“Esa intensa actividad que está pintando el escenario electoral de manera prematura demanda y exige que el TSE tome acciones contundentes. Es un nuevo tribunal, con muchos retos y desafíos. Es importante que el TSE busque recuperar la legitimidad y la credibilidad que el anterior tribunal dejó erosionadas”, declara Sanabria.

José Dávila, politólogo, resalta que la población está resignada a que votará por determinado candidato “porque le toca la Presidencia”, si se toma en cuenta que a quien queda segundo le corresponde ser presidente en el siguiente proceso.

“Esa resignación le hace perder dinámica a la democracia y a las elecciones, y a un año de la convocatoria no esperaríamos un cambio radical de unas mejores elecciones o de una mayor participación ciudadana, ni de planes de gobierno sólidos. Las reformas a la Ley Electoral que se hicieron no llegaron al fondo y todavía está pendiente que se apruebe”, manifiesta Dávila.

Procesos distintos. Al ser consultado sobre cómo buscarán una mejor gestión de la campaña anticipada y el comportamiento de los partidos, el magistrado del TSE Julio Solórzano asegura que ningún proceso es igual. “En sí, la estructura es la misma, el TSE tiene experiencia; no lo veo como reto, es cumplir la Ley porque es obligación del Tribunal”, explica.

El día que se señale, uno de los dos primeros domingos de septiembre del 2015, todo debe estar preparado para recibir el sufragio de los ciudadanos”, dice Solórzano.

El magistrado asevera que este tribunal ha decidido que toda resolución tomada debe ser en consenso, como cuando se traten temas como la campaña anticipada, con la intención de que se manifieste unidad de criterio.