La Paz. El gobierno de Bolivia y la central que agrupa a los sindicatos de trabajadores postergaron el miércoles por tercera vez la negociación por un incremento salarial acorde al alza de precios, demanda que en los últimos días causó una ruptura del apoyo del sector laboral al presidente indígena, Evo Morales.

La Central Obrera Boliviana (COB) decidió nuevamente abandonar una mesa de diálogo en la que propone al Gobierno cubrir un alza salarial acorde a una estimación de canasta familiar equivalente a US$1.200, basada en un estudio realizado por una universidad pública.

"Queremos que el incremento al salario sea similar a esta canasta, porque un trabajador no puede sobrevivir ni siquiera con 2.000 mil bolivianos (US$285), así que esperamos una propuesta seria del Gobierno", dijo el dirigente de la COB, Jaime Solares.

Sin embargo la ministra de planificación, Viviana Caro ratificó que el gobierno "no puede sostener un salario mínimo de 8.000 mil bolivianos" y mantiene la propuesta de un incremento salarial superior al la tasa de inflación de 2010 que llegó a 7,18%.

Dirigentes de todo el país asistieron al diálogo y por ausencia de algunas autoridades gubernamentales decidieron postergar la cita para este jueves.

"Queremos que todas las autoridades participen este jueves para discutir estos planeamientos justos de los trabajadores", dijo el líder de la COB, Pedro Montes.

Los empresarios privados también descartan el pedido de los trabajadores y consideran que sólo seria sostenible un incremento de 8%, manteniéndose el salario mínimo actual equivalente a 96 dólares.

Bolivia, uno de los países más pobres de Latinoamérica, atraviesa una escasez de alientos y subida de precios de los principales productos, que para el mandatario indígena se debe a la especulación y el cambio climático.