Madrid. Líderes sindicales de España dijeron que el programa de austeridad del Gobierno dificulta las arduas negociaciones sobre la reforma laboral, un tema clave para un país donde una de cada cinco personas está sin trabajo.

Con la crisis de deuda griega afectando a los mercados, el presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero quedó bajo una intensa presión para reducir los gastos e impulsar una esperada reforma laboral, a fin de evitar una pérdida similar de la confianza de inversionistas en España.

Las negociaciones por la reforma laboral entre sindicatos, negocios y el Gobierno se reanudaron en febrero y Madrid espera alcanzar un acuerdo para fines de mayo.

Sin embargo, este jueves el gabinete aprobó un recorte de gasto público de 15.000 millones de euros, incluyendo una reducción promedio de 5% en los salarios de empleados públicos, a fin de controlar el déficit y convencer a los mercados de que las finanzas de España están en orden.

Ignacio Fernández Toxo, líder de las Comisiones Obreras (CCOO), el mayor sindicato de España, dijo que el Gobierno afrontaría una dura respuesta si los trabajadores no quedan satisfechos y reiteró que podría verse obligado a convocar a una huelga general. "Si el Gobierno persiste en recortar derechos de los trabajadores, se encontrará con una dura respuesta social, y no descartamos que pueda derivar en la convocatoria de una huelga general", escribió Toxo en un texto publicado el domingo por el diario español ABC.

"Las cosas se pueden hacer de otra manera: reformando el sistema financiero, recuperando figuras tributarias alegremente eliminadas (impuesto de patrimonio, de sucesiones, modificar impuesto de sociedades...), y combatiendo con decisión el fraude fiscal", añadió.

Acuerdo incierto. Un acuerdo sobre una reforma laboral es un enorme desafío para las partes, puesto que brindará la seguridad de empleos que los trabajadores buscan y la flexibilidad laboral que desean las firmas.

"Las condiciones objetivas para lograrlo se presentan inciertas", escribió en ABC Cándido Méndez, líder del segundo sindicato más grande de España, el UGT.

"El primero de esos problemas es que el Gobierno de la nación ha decidido un paquete de recortes sociales que no van a conseguir el objetivo de reducir el déficit porque suponen un obstáculo para el crecimiento y la creación de empleo", señaló.

Méndez también sostuvo que rechazaría cualquier propuesta de los líderes empresariales para reducir el costo de despedir a los trabajadores.

La reforma al sistema laboral busca recortar el número de contratos temporales, aliviar los costos de contrato y despido, alentar el uso de contratos a tiempo parcial, reducir el desempleo cercano a 20% e integrar a los más jóvenes a la fuerza de trabajo.

También en un escrito publicado por ABC, el presidente de la asociación empresarial de España CEOE dijo que era optimista respecto a un pacto con los sindicatos.

"No podemos esperar a que la crisis nos la resuelvan desde fuera, y a que nuestros problemas terminen cuando se produzca la reactivación económica, porque tendremos que competir con países con economías y regulaciones laborales más flexibles que la nuestra y con menores costes sociales", dijo Gerardo Díaz Ferrán.

Analistas creen que aunque se llegará a algún tipo de acuerdo, es poco posible que esto lleve al cambio real que los socios de la Unión Europea esperan de España para fortalecer su economía a largo plazo.

Zapatero declaró este domingo en una reunión de su partido que no cambiará el plan de recorte fiscal, pese a la enorme presión de los sindicatos y a la posibilidad de una huelga general.