Amán. Miles de sirios escaparon de la ciudad histórica de Maarat al-Numaan para huir de las tropas y tanques en el norte del país, en una extensa campaña militar para aplastar las protestas contra el presidente Bashar al-Assad.

En la región tribal del este, donde se producen los 380.000 barriles de petróleo por día de Siria, tanques y vehículos blindados llegaron a la ciudad de Deir al-Zor y a las afueras de Albu Kamal, en la frontera con Irak, una semana después de que miles de personas salieron a pedir la caída de Assad.

"Siguen saliendo autos de Maarat al-Numaan en todas las direcciones", dijo un testigo a Reuters por teléfono. "La gente los está cargando con todo, mantas, colchones en los techos", agregó.

Las fuerzas sirias avanzaron sobre la ciudad de 100.000 habitantes que se extiende en la principal autopista norte-sur que conecta Damasco con Aleppo, la segunda ciudad del país, luego de arrestar a cientos de personas en pueblos cercanos a Jisr al-Shughour, próximo a la frontera con Turquía, según residentes.

El gobierno dijo que restableció la seguridad en Jisr al-Shughour después de enfrentamientos este mes en los que aseguró que murieron 120 efectivos de seguridad, e instó a los residentes que escaparon de la represión militar a regresar.

Testigos dijeron que residentes asistidos por fuerzas de seguridad que desertaron al Ejército atacaron un complejo policial en la ciudad 10 días atrás después de que la policía mató a 48 civiles. Cerca de 60 efectivos, incluyendo 20 desertores, fallecieron.

Un comunicado emitido tras una reunión de gabinete el martes también indicó que la organización humanitaria Media Luna Roja de Siria coordinaría con Turquía "para facilitar el regreso de ciudadanos sirios".

Más de 8.500 sirios buscaron refugio en el país vecino, que ha creado cuatro campos de refugiados a través de la frontera.

Un sirio de 36 años que se identificó como Ahmed escapó con su esposa y sus seis hijos a Turquía luego de escuchar que las tropas habían llegado a Jisr al-Shughour, cerca del pueblo donde viven.

"Vinimos aquí para proteger a la familia. No estamos en contra de ellas (las fuerzas de seguridad), pero nos combaten como si fuéramos infieles", dijo Ahmed, con la piel bronceada por el sol y la ropa sucia, en el pueblo fronterizo turco de Guvecci.

Un funcionario de la Media Luna Roja turca, que habló bajo condición de anonimato, dijo que se están preparando más campamentos en el extremo este de la frontera de 800 kilómetros, cerca de la ciudad turca de Mardin, lejos de donde actualmente se concentra la llegada de refugiados.

La agencia estatal Anatolian reportó que un enviado de Assad, Hassan Turkmani, visitaría Turquía el miércoles para conversar con el primer ministro Tayyip Erdogan. El líder turco había desarrollado una relación cercana con Assad, pero ha sido muy crítico de su represión militar.