Beirut. Siria vive este jueves el primer aniversario de un levantamiento contra el presidente Bashar el Asad cada vez más sangriento, con pocas posibilidades de que recientes avances del Ejército sofoquen la revuelta y sin solución diplomática a la vista.

Medios oficiales anunciaron que fuerzas del gobierno habían despejado de "terroristas armados" de la ciudad noroccidental de Idlib y dijeron que seguidores de Asad celebrarían marchas en distintos puntos de Siria.

Pero opositores al régimen de Asad no mostraron indicios de ceder y había informaciones de nuevos enfrentamientos en zonas alrededor de Idlib, así como cerca de la ciudad de Homs, en el centro del país y que ha sido bombardeada por el Ejército en las recientes semanas.

Entre terribles advertencias de que Siria se está hundiendo en una prolongada guerra civil, el enviado de la ONU y de la Liga Árabe, Kofi Annan, ha pedido una aclaración adicional de Damasco sobre su respuesta a una serie de propuestas planteadas para poner fin a la violencia.

Annan debe informar a un dividido Consejo de Seguridad de la ONU el viernes. Rusia y China siguen detrás de un desafiante Asad mientras las potencias occidentales, indignadas, exigen un cambio de régimen.

Naciones Unidas estima que más de 8.000 personas, en su mayoría civiles, han muerto en los enfrentamientos. Unos 230.000 sirios se han visto desplazados de sus hogares, incluyendo 30.000 que han huido al extranjero, lo que plantea la perspectiva de una crisis de refugiados.

Turquía dijo que 1.000 refugiados habían cruzado a su territorio desde Siria en las últimas 24 horas, elevando el total de refugiados sirios registrados en el país a unos 14.000.

Un responsable dijo: "Prevemos que esto continúe mientras siga en marcha la operación en Idlib".

El diario británico Guardian ha publicado lo que cree que son correos electrónicos auténticos enviados y recibidos por Asad y su mujer entre junio y febrero.