Beirut. Los habitantes de Baba Amro que huyeron a Líbano dijeron que el olor a cadáveres en descomposición, aguas residuales y destrucción llenaba el aire en la ciudad siria de Homs, donde las tropas gubernamentales tratan de sofocar con bombardeos la revuelta contra el presidente Bashar el Asad.

Dado que la ayuda humanitaria no podía alcanzar el bastión rebelde y que a la mayoría de los periodistas extranjeros se les impide estar en Siria, los relatos de los testigos que huyen a través de la frontera ofrecen un retrato sombrío de la situación en Homs.

"El olor a muerte está por todas partes. Podíamos oler todo el tiempo los cadáveres sepultados bajo los escombros", dijo Ahmad, que huyó a Líbano la semana pasada.

"Los cadáveres están en las calles, muchos están descompuestos pero no podíamos enterrarlos", dijo, en declaraciones en la casa de un pariente en Líbano, con aspecto cansado y ojeras marcadas.

"Vimos tanta muerte que al final la vista de un cuerpo desmembrado de un pariente o un amigo dejó de conmovernos", dijo.

Un convoy enviado por el Comité Internacional de Cruz Roja (CICR) y la Media Luna siria para proporcionar ayuda y evacuar a los heridos aún estaba esperando recibir autorización para entrar en Baba Amro. Los activistas dijeron que el Ejército puede haber frenado al convoy para retirar los restos de destrucción y sacar los cadáveres de las calles.

Los residentes sabían que el final estaba cerca cuando, tras un mes de bombardeos, el Ejército sirio voló un túnel de 3 kilómetors que habían usado para introducir lo esencial para mantenerles con vida. Después, los combatientes del Ejército Libre Sirio, ante la falta de munición y las numerosas bajas, instaran a la población a marcharse.

Los hombres huyeron a Líbano, las mujeres y los niños a pueblos de la provincia de Homs. Pero algunos no lo consiguieron. Los activistas dijeron la semana pasada que al menos 62 personas murieron cuando intentaron huir de Baba Amro.

Quienes se marcharon dijeron que los intensos bombardeos habían destrozado la mayoría de los vecindarios. Muchos edificios y casas quedaron destruidas, las tuberías de agua fueron voladas y la basura llenaba las calles.

"Dejé de sentir nada cuando vi muertas a personas que conocía (..) Muchas personas empezaron a sentirse así, las atrocidades que vimos estaban más allá de nuestra imaginación", dijo otro antiguo residente, que habló desde un lugar secreto donde su presencia era ilegal.

La televisión estatal siria informó de que los residentes estaban volviendo a Baba Amro, y el martes difundió imágenes de decenas de hombres, mujeres y niños caminando por calles sucias y pasando junto a edificios semiderruidos.

Limpieza. Siria dice que combate contra milicianos financiados y armados desde el extranjero, mientras que los habitantes aseguran que la ofensiva está destinada a sofocar a los manifestantes prodemocracia y a los opositores a Asad.

Un convoy enviado por el Comité Internacional de Cruz Roja (CICR) y la Media Luna siria para proporcionar ayuda y evacuar a los heridos aún estaba esperando recibir autorización para entrar en Baba Amro. Los activistas dijeron que el Ejército puede haber frenado al convoy para retirar los restos de destrucción y sacar los cadáveres de las calles.

"Están limpiando el barrio, están robando las casas, están arrestando a la gente y luego ejecutando a algunos de ellos. Baba Amro está asediada por todas partes. Es un desastre", dijo Omar, un hombre que abandonó el pueblo al día siguiente de que el Ejército entrara, hablando por teléfono desde Homs.

"Tienen una lista de 1.500 hombres y los quieren a todos (...) Están disparando a todo lo que se mueve, incluso los animales", agregó, con voz temblorosa.

Durante un mes de asedio continuado, los habitantes del barrio se sintieron abandonados por un mundo que les dejó sin agua ni comida, a merced de una represión militar inesperadamente dura.

"Nos sorprendió lo que duró. No estábamos preparados para todo eso. Creíamos: 'Ahora Baba Amro quebrará el régimen', y pensamos: 'De acuerdo, que vengan'", dijo otro vecino llamado Omar que huyó a Líbano la semana pasada.

"Después de tres días nos sentimos solos, el mundo nos ha abandonado, y que incluso si (Asad) usa sus aviones contra nosotros, nadie se moverá", dijo, con una media sonrisa.

Muchos de los que han huido a Líbano han perdido el contacto con sus familias. Cuentan que en un mes enterraron a 1.000 personas, pero que muchos quedaron bajo los escombros y que era difícil calcular el número de muertos.

"En cada casa hay un mártir, si no más. Es imposible conocer el número exacto de los que han muerto", afirmó Omar.

A pesar del número de muertos, los hombres aseguran que volverán al barrio y derrocarán a Asad.

"Esto es solo una ronda. La guerra no ha terminado. Vamos a volver y no pararemos. El Ejército dejará Baba Amro, le guste o no", manifestó Ahmad.