Ginebra, Suiza. La alta comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Navi Pillay, dijo el lunes que las dos partes implicadas en el conflicto bélico en Siria pueden ser culpadas de violaciones a los derechos humanos y que los autores deberían ser puestos a disposición de la justicia.

En un discurso ante el Consejo de Derechos Humanos integrado por 47 países y cuya sede está en Ginebra, Pillay reiteró que las acciones del gobierno sirio podrían equivaler a crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad.

"El uso de armas pesadas por parte del gobierno y los bombardeos de áreas pobladas han supuesto elevadas cifras de víctimas civiles, los desplazamientos en masa de civiles dentro y fuera del país y una crisis humanitaria devastadora", afirmó Pillay.

"Estoy también preocupada por las violaciones por parte de fuerzas antigubernamentales, entre las cuales se encuentran asesinatos, ejecuciones extrajudiciales y torturas, así como la utilización creciente de dispositivos explosivos improvisados".

Además, ambas partes utilizan francotiradores que disparan contra civiles, agregó.

Pillay, una antigua magistrada de crímenes de guerra de la ONU, ha pedido en repetidas ocasiones que Siria sea llevada ante la Corte Penal Internacional, pero ello solo puede ser efectuado por el Consejo de Seguridad de la ONU, que está dividido sobre cómo afrontar este asunto.

China y Rusia se oponen a cualquier intento de atribuir la culpa de la crisis sobre el presidente Bashar al-Assad.

"Una remisión dejaría totalmente claro a todos los implicados en Siria que no se escaparán de la justicia y que serán considerados responsables de las supuestas violaciones de derechos humanos y del derecho internacional humanitario", dijo Pillay en otro discurso.

"Las fuerzas de la oposición no deberían hacerse ilusiones de que sean inmunes a un procesamiento", añadió, y pidió a los rebeldes que frenen lo que calificó de un deterioro en su comportamiento.

El Consejo de Derechos Humanos ha votado en repetidas ocasiones condenando al gobierno sirio por su gestión de lo que comenzó como un movimiento pacífico de protesta y que ha degenerado en una guerra civil. China, Rusia y Cuba han votado consistentemente en contra de sus resoluciones.

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, un órgano de la oposición con sede en Londres, sostiene que más de 23.000 personas han muerto en el levantamiento que comenzó hace 17 meses. Además, casi 250.000 sirios han huido a Turquía, Jordania, Irak y Líbano.