El socialista Lenín Moreno asumió este miércoles como presidente de Ecuador con la promesa de mantener el proyecto político instaurado hace una década por su popular antecesor pero adoptando un estilo más conciliador con los distintos sectores.

El administrador de 64 años ganó la presidencia del pequeño país petrolero en un disputado balotaje, respaldado por las millonarias obras, la estabilidad política y el fuerte carisma de su aliado político Rafael Correa.

Moreno tomó posesión como presidente en un solemne acto en la Asamblea Nacional.

Para los próximos cuatro años, Moreno ha dicho continuará con la ayuda social para los pobres, pero ha prometido un cambio de estilo basado en el diálogo frente al modelo confrontacional de su antecesor.

Sin embargo, tendrá que lidiar con una tambaleante economía dolarizada, marcada por una alta demanda de empleo y un abultado endeudamiento público.