Madrid. Los socialistas analizaban este lunes posibles socios para formar un nuevo Gobierno en España tras ganar las elecciones generales pero sin lograr una mayoría parlamentaria.

El líder socialista y actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tendrá que elegir entre una compleja alianza con sus socios de izquierda Podemos o unir fuerzas y limar diferencias con Ciudadanos, de centroderecha.

Los socialistas lograron 123 escaños en el Congreso de los Diputados en las elecciones del domingo, frente a los 84 que tenían en la Cámara saliente, tras superar el desafío de una derecha fragmentada por el auge del partido ultraderechista Vox.

Con el recuento de votos prácticamente finalizado, el PSOE y el izquierdista Podemos están a 11 escaños de la mayoría absoluta en una Cámara baja de 350 asientos. Esto implica que Sánchez podría tener que depender de nuevo de los partidos independentistas catalanes o de los nacionalistas vascos si quiere volver a gobernar.

"Un gobierno liderado por socialistas con el apoyo de Podemos parece el resultado más probable", dijo la agencia de calificación crediticia DBRS en un informe. "Esta combinación política necesita el apoyo parlamentario de partidos más pequeños".

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, dijo ante sus partidarios este domingo por la noche que su partido lideraría la oposición parlamentaria a Sánchez.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, se mostró rápidamente dispuesto a formar una coalición de izquierda con los socialistas, pero Sánchez aún no se ha pronunciado al respecto.

Otra posibilidad que Sánchez no ha descartado es una alianza con Ciudadanos. Los dos partidos tendrían suficientes escaños para gobernar sin otros socios, una alianza que gozaría el favor de muchos en el mundo empresarial y financiero.

Sin embargo, un acuerdo entre los socialistas y Ciudadanos parecía poco probable el lunes.

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, dijo ante sus partidarios el domingo por la noche que su partido lideraría la oposición parlamentaria a Sánchez.

Campo minado. En cualquier caso, las negociaciones para formar Gobierno podrían durar semanas o incluso meses.

Según la ley electoral española, un nuevo Gobierno requiere de una mayoría absoluta en el Congreso para que un candidato sea investido en la primera votación. Para conseguir esto en combinación con Podemos, los socialistas necesitarían también el apoyo de al menos un diputado del grupo separatista catalán.

Los intentos secesionistas en Cataluña han sido el tema más divisorio en unas elecciones dominadas por un tenso debate sobre la identidad nacional. Si pacta otra vez con los separatistas, Sánchez se arriesga a entrar en un campo minado.

Pese a todo, la izquierda ganó claramente las terceras elecciones generales en cuatro años que se realizan en España por la debacle del conservador Partido Popular (PP), que perdió muchos votos en favor de Vox, una agrupación política que sacó provecho del sentimiento antiinmigración, pero sobre todo del separatismo catalán.

Vox se convirtió en el primer partido de extrema derecha en España en tener una representación significativa en el Parlamento nacional desde la muerte del dictador Francisco Franco en 1975.

Por su parte, el PP sufrió su peor resultado electoral desde principios de la década de 1980, al ganar sólo 66 escaños, menos de la mitad de los que tenía antes.