Seúl. Un comandante militar de Corea del Sur prometió este sábado una venganza "mil veces mayor" días después de un ataque norcoreano que dejó dos soldados muertos, mientras manifestantes exigen medidas más duras del gobierno contra su vecino del norte.

El presidente surcoreano, Lee Myung-bak, dijo a sus ministros y asesores que estén listos para otra "provocación" de Corea del Norte durante los ejercicios militares conjuntos del Sur con Estados Unidos que comienzan este domingo.

"Existe la posibilidad de que Corea del Norte tome alguna acción inesperada, así que por favor prepárense a la perfección mediante la cooperación con la fuerza conjunta de Estados Unidos y Corea", dijo Lee, según fue citado por un portavoz.

Los dos marines fueron honrados con un saludo de armas en un soleado cielo otoñal, mientras familias lloraban y soldados de rostro sombrío saludaban al cortejo funerario, después que Corea del Norte lanzó un ataque de artillería a una pequeña isla, el mayor asalto contra Corea del Sur desde la guerra civil de 1950 a 1953.

Dos marines y dos civiles perdieron la vida. Corea del Sur respondió con fuego de artillería 13 minutos después, pero no estaban claros los daños que causó.

"Todos los marines, incluidos los marines en servicio y los marines de reserva, vengarán a los dos a cualquier costo, manteniendo la ira y la hostilidad de hoy en sus mentes", dijo el teniente general Yoo Nak Joon, jefe del cuerpo de Marines de Corea del Sur, hablando frente a la carroza fúnebre levemente cubierta por nieve.

"Pondremos nuestras emociones de ira y rencor en nuestros huesos y cobraremos venganza contra Corea del Norte", agregó.

Protestas y críticas. El funeral fue seguido por tres protestas contra Corea del Norte en Seúl, mientras un portaaviones nuclear estadounidense se dirige a la península para realizar maniobras conjuntas con la armada surcoreana este domingo, enfureciendo a Pyongyang y motivando una advertencia de su mayor aliado, China.

"Es hora de actuar. Hora de venganza. Ataquemos el palacio presidencial en Pyongyang", gritó cerca de mil  veteranos de los marines en el centro de Seúl.

Ex miembros del "Equipo de Demolición Bajo el Agua", expertos en sabotaje, protestaron contra Corea del Norte y el gobierno de Seúl por ignorar sus sacrificios en misiones de espionaje. Se produjeron escaramuzas y la policía usó cañones de agua para disolver la manifestación.

"No podemos dejar de expresar nuestro enojo por el comportamiento del Ministerio de Defensa y el gobierno en general, que no ha tomado una acción en respuesta", afirmaron.

El nuevo ministro de Defensa surcoreano también exhortó a tomar más medidas, reportó la prensa local. Un diario de Seúl también informó planes del gobierno para aumentar fuertemente el gasto de defensa el próximo año.

"Necesitamos lidiar con las provocaciones de Corea del Norte con fuerza", dijo el ministro de Defensa Kim Kwan-jin a asesores presidenciales, citado por el diario Chosun Ilbo. "Necesitamos responder múltiples veces más fuerte", agregó.

Ejercicios militares. China dijo que está resuelto a evitar una escalada de la violencia, pero advirtió que no se realicen acciones militares cerca de su costa, mientras fuerzas de Estados Unidos y Corea del Sur alistan sus ejercicios en el Mar Amarillo.

Un sitio de internet norcoreano, operado por la agencia de propaganda del gobierno dijo que los ejercicios eran "otra provocación militar imperdonable".

"(El Norte) convertirá al bastión del enemigo en una pila de llamas si violan su territorio incluso por 0,01 milímetros", agregó.

El Ejército de Estados Unidos sostuvo que los ejercicios, planificados mucho antes del ataque de este martes, buscan disuadir a Corea del Norte y no apuntan a China.

Estados Unidos envió un grupo de portaaviones liderado por el USS George Washington para las maniobras con Corea del Sur.

"Nosotros hemos operado rutinariamente en las aguas frente a la Península de Corea", dijo el capitán Darryn James, un portavoz del Pentágono. "Estas recientes provocaciones han sido realizadas por el Norte y ellos deben hacerse responsable de ellas, no nosotros", agregó.

El almirante estadounidense Mike Mullen, jefe del Estado Mayor Conjunto, dijo que las ambiciones nucleares de Corea del Norte y lo imprevisible de su líder Kim Jong-il aumentan la amenaza de inestabilidad regional.