Sidney. El gobernante Partido Laborista de Australia se dirigía el sábado a una estrecha victoria electoral, con una ventaja de entre un 2% a 4% sobre la oposición de los Conservadores, según sondeos a boca de urna de dos cadenas.

La votación, que ya terminó en el este de Australia, pero aún continúa en algunos estados, se está convirtiendo en la más reñida en décadas debido a que los australianos están divididos entre dar a los laboristas un segundo mandato u optar por un gobierno conservador, elevando el riesgo de que se forme un gobierno de minoría, algo impopular entre los inversores.

Un sondeo a boca de urna de Sky News mostró que los laboristas tenían 51% de los votos, mientras que la oposición recibía 49%, basándose en una consulta de dos partidos, mientras que otro de la cadena Nine Network indicó un resultado de 52-48.

"El sondeo da una leve victoria a los Laboristas (...)", dijo John Armitage, de Auspoll -que realizó el sondeo a boca de urna-. El dijo que no podía descartar una victoria de la oposición, dado el pequeño margen.

No sólo está en juego el futuro político de la primera ministra Julia Gillard y de líder de la oposición Tony Abbott, ambos líderes nuevos que no han enfrentado grandes pruebas, sino también los planes de los laboristas para aplicar un impuesto del 30% a los recursos naturales y para crear una red de banda ancha con un costo de US$38.000 millones.

Los australianos hacían fila para votar en locales habilitados en zonas como las playas australianas llenas de surfistas o en aislados poblados en el centro del país, donde se agitaban letreros con consignas políticas en medio de una calurosa brisa.

Pero incluso después de cinco semanas de campaña, muchos australianos seguían indecisos sobre a quien preferían para gobernar el país.

"Me van a multar si no voto. No creo que haga ninguna diferencia quien esté en el poder", dijo un molesto ciudadano. El voto es obligatorio en Australia.

Los mercados financieros estaban nerviosos el viernes ante la posibilidad de que ningún partido consiga suficientes votos como para formar un gobierno, un escenario que propiciaría una venta de dólares australianos y posiblemente resultaría en un estancamiento político y la detención de la inversión.

Los inversores también están preocupados sobre la posibilidad de que el Partido Verde obtenga el poder de decisión en el Senado y controle la política, obligando al próximo gobierno a aumentar el gasto.

La elección podría decidirse por escaños marginales en zonas de Sídney y Melbourne en las que existe preocupación sobre la inmigración, así como en los estados de Queensland y Australia Occidental, donde abundan los recursos naturales y hay molestia por el impuesto a la minería.

"Será difícil. Que pase el día y veamos cómo resulta la votación en la noche", dijo Gillard después de emitir su voto en un local ubicado en una escuela de Melbourne.

El líder conservador Abbot, quien cocinó salchichas en su club de surf en Sídney antes de ir a votar, dijo: "Este es un gran día para el país, un día en el que podemos votar para sacar a un mal gobierno".

Los primeros locales de votación han cerrado en los poblados estados de Queensland, Nueva Gales del Sur y Victoria, que se espera que decidan la elección.

La votación continúa en otros estados y se espera que concluya en Australia Occidental a las 1000 GMT.

Cerca de 40% de las acciones del mercado local son propiedad de inversores extranjeros y un analista ha previsto una caída de 2% a 5% del dólar australiano si se elige a un gobierno de minoría. Sin un ganador claro, el próximo gobierno podría depender de un puñado de independientes o verdes para elegir a un primer ministro.