México, Xinhua. Reducir el papel que juega la seguridad en la agenda bilateral entre México y Estados Unidos será uno de los propósitos que se plantearán los gobiernos de estos países cuando el próximo jueves el presidente estadounidense Barack Obama visite a su vecino del sur, opinó este miércoles el politólogo José Luis Valdés.

El profesor investigador del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) 

"Creo que ambos países buscan cambiar un poco el perfil a la relación para reducir el papel que juega la seguridad y convertirla en una relación de asociación estratégica que impulse el desarrollo en México y la sostenibilidad", comentó Valdés.

Valdés, también miembro de la Academia Mexicana de la Ciencia, opinó que existe una percepción de que los gobiernos estadounidense y mexicano podrían replantear la lucha contra el crimen organizado, con una estrategia distinta a la que ejecutó la administración pasada del ex presidente Felipe Calderón.

El nuevo mandatario mexicano, Enrique Peña Nieto, que tomó posesión del cargo el 1 de diciembre de 2012, "aparentemente tiene una nueva idea de cómo atacar a los grupos de crimen organizado que tienen copados en muchos sitios el estado mexicano", explicó Valdés.

"Me parece que ahí hay un interés, un énfasis muy grande de los Estados Unidos por vigilar y corregir temas muy importantes que la Iniciativa Mérida no pudo corregir como impunidad y corrupción", dijo.

El martes, el presidente Barack Obama dijo en conferencia de prensa que en su visita a México mantendrá una agenda cargada sobre la economía, la seguridad, la reforma migratoria y la lucha contra el narcotráfico.

Sin duda, uno de los temas a discutir será el futuro de la Iniciativa Mérida de lucha antidrogas en la cual Estados Unidos ha ayudado a México con unos US$1.900 millones.

El presidente Peña ha planteado una nueva lucha contra el crimen organizado con la creación de una gendarmería nacional, lo que marcaría una diferencia con respecto a la pasada administración que combatió a las bandas de narcotraficantes sacando al ejército a las calles.

El saldo después de más de seis años de lucha contra el crimen organizado es de más de 70.000 víctimas, según cifras oficiales.

"La idea de la reforma para la policía nacional, la creación de una gendarmería, no es mala idea, porque eso permitiría que el ejército saliera de la escena y se pudiera desmilitarizar la lucha contra el crimen organizado", dijo Valdés.

Según el politólogo, ambos países "deben pensar en un esquema de cooperación para los próximos años que disminuya el peso tan fuerte que tiene ahora el tema del crimen organizado y la seguridad, especialmente la seguridad fronteriza".