Brasilia. La política de defensa en Brasil, impactada por la recesión económica iniciada hace más de dos años, requerirá una recuperación de las inversiones y una reevaluación de prioridades, dijo el presidente de la Asociación Brasileña de Estudios de Defensa (ABED), Alcides Costa Vaz.

     La crisis y el gobierno del presidente brasileño, Michel Temer, quien asumió el cargo el año pasado tras la destitución de Dilma Rousseff, llevaron a una "atenuación" de las pretensiones de buscar un desarrollo de capacidades autónomas, afirmó Costa Vaz en entrevista con Xinhua.

     Esa opción, consideró, no sólo se debe al ajuste presupuestario, sino también a una opción político-ideológica, priorizando los acuerdos sobre todo con Estados Unidos y países de la Unión Europea.

     "Es necesaria una relectura y reevaluación de lo planteado por los dos gobiernos anteriores. Lo importante para el actual gobierno es tener alianzas con acceso al desarrollo tecnológico, y no la premisa de buscar un desarrollo autónomo", insistió.

     Históricamente, la política brasileña de defensa osciló entre esa visión autonomista y la dependencia de transferencia de tecnología a partir de acuerdos internacionales.

     En el periodo militar (1964-1985) el énfasis estuvo puesto en el desarrollo de capacidades autónomas, mientras que en los años 90 cedió en favor del acceso a paquetes tecnológicos agregados de origen extranjero.

     La dimensión autónoma volvió con fuerza a partir de 2003, consagrada en la Política Nacional de Defensa de 2008, durante el gobierno de entonces presidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010).

     La revitalización de la industria fue puesta como prioridad, con mayores expectativas de inversión del sector público y en menor escala del sector privado, en un contexto de gran optimismo con relación al desempeño económico de Brasil.

En el plano nacional, el énfasis está mucho más volcado para tratar el agravamiento del cuadro de seguridad interna, con la movilización de las Fuerzas Armadas en operaciones de mantenimiento de la ley y el orden.

     "Hubo un aumento de los gastos de defensa, pero que en verdad no se correspondieron necesariamente con un aumento en la producción de equipamientos de seguridad y defensa", evaluó.

     "Se hablaba de la 'independencia estratégica' en los sectores nuclear, aeroespacial y de tecnología de la información como indispensables para el desarrollo de capacidades autónomas", apuntó.

     A partir de 2013 hubo un reconocimiento de las dificultades, tanto en el campo financiero como en el campo de tecnologías aplicadas.

     "Sabemos que en el mundo el sector de defensa depende fuertemente de los gastos gubernamentales. Hubo medidas de contingencia, los gastos se estancaron, hubo cortes, y desde 2013 percibimos un cierto escepticismo sobre las perspectivas", señaló.

     El gobierno sostiene que habrá un esfuerzo para sostener los principales proyectos del sector, que son: la construcción de un submarino nuclear, la implantación del Sistema de Monitoreo de las Fronteras y del Sistema Vigilancia del Espacio Aéreo del Atlántico Sur.

     "Hay un discurso contradictorio, el gobierno envió al Congreso los proyectos de la nueva Política Nacional de Defensa, en la que se reconoce que en los próximos años deberá continuar una cierta obsolescencia de las Fuerzas Armadas y que podrá ser parcialmente compensada por acuerdos de cooperación internacional, sobre todo con las grandes potencias", indicó.

     "Creo que esa no es una situación favorable. Eso debe llevar a una implementación muy lenta de los proyectos estratégicos", agregó.

     Costa Vaz, quien es además profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Brasilia (UnB), señaló que los cambios en la situación brasileña llevaron también a dejar en segundo plano la propuesta de una estrategia integrada de defensa de América del Sur.

     Desde 2008, hubo un intensificación de la cooperación en el campo del Consejo de Defensa de la Unasur (Unión Suramericana de Naciones), con la gradual construcción de mecanismos regionales.

     "Ese respondía a una política que era abrazada por gobiernos de izquierda que preponderaban, pero sabemos ese escenario se alteró profundamente", explicó.

     "Esa agenda se mantiene, pero no tiene el impulso político necesario para alcanzar resultados consecuentes. Esa dimensión existe ahora en un nivel inercial, pero desprovisto de sostén político", resaltó.

     En el plano nacional, el énfasis está mucho más volcado para tratar el agravamiento del cuadro de seguridad interna, con la movilización de las Fuerzas Armadas en operaciones de mantenimiento de la ley y el orden.

     Con relación a las tecnologías de defensa, los sectores nuclear, aeroespacial y cibernético son colocados como prioritarios en la Política de Defensa Nacional, pero en la práctica se comprueba que eso tiene alcances limitados.

     "En el campo nuclear, está el desarrollo de un reactor para un submarino de propulsión nuclear. En lo que tiene que ver con el control del espacio aéreo continental y marítimo, los proyectos reciben inversiones reducidas, con proyectos postergados por bajo presupuesto para la tecnología necesaria para su implantación", afirmó.

     "Hay alguna correspondencia entre lo enunciado y las acciones, pero eso está muy condicionado por la capacidad limitada del Estado brasileño para honrar las inversiones prometidas", precisó.

     Entre los proyectos que consiguieron avanzar en los últimos años, Costa Vaz mencionó el carguero militar KC390, desarrollado por la Empresa Brasileira de Aeronáutica (Embrae), una compañía "glocalizada" (pensar globalmente y actuar localmente).

     Según la evaluación del presidente de la ABED, existe una insatisfacción, tanto en el sector privado como en el sector militar, con relación a la base normativa vigente que no refleja las necesidades de la defensa nacional.

     Entre las contribuciones del sector a la sociedad brasileña, Costa Vaz citó el desarrollo técnico y profesional resultante de la organización de la Copa del Mundo de Fútbol 2014 y los Juegos Olímpicos 2016.

     "Brasil logró grandes avances en términos de capacitación para los mecanismos de prevención de atentados terroristas y preparación para grandes eventos, y un gran salto de la capacidad implantada para monitorear los flujos en los grandes espacios urbanos, estructura que está sobre control de las Fuerzas Armadas", destacó.