Lima. El vicepresidente peruano Omar Chehade tiene las horas contadas en su cargo tras el pedido del mandatario Ollanta Humala para que renuncie por acusaciones de tráfico de influencias, decisión que bajaría el ruido político generado por el caso, dijeron este lunes fuentes legislativas.

Chehade, quien también es legislador y que ha negado las acusaciones, es investigado por el Congreso y la fiscalía por supuestamente abogar por un grupo empresarial local que tiene un litigio por la propiedad de una empresa azucarera.

"El caso Chehade ha afectado la imagen del gobierno", afirmó a Reuters el portavoz del partido oficialista Gana Perú en el Congreso, Fredy Otárola, sobre el pedido de renuncia.

"Es el segundo vicepresidente; una de las más altas autoridades y por eso ha generado ruido político. Sería algo positivo si da un paso costado", dijo el legislador.

Humala, quien asumió el cargo a fines de julio y que goza de una alta popularidad, afirmó este domingo en una entrevista transmitida por televisión que su segundo vicepresidente debería dimitir para que pueda defenderse de las denuncias.

Una larga exposición mediática de caso Chehade podría poner fin a la luna de miel que disfruta Humala en las encuestas y crearía en la población una sensación de impunidad en casos de corrupción, muy sensibles en el país andino.

La renuncia de uno de los dos vicepresidentes no afectaría la función del Ejecutivo. Su tarea es reemplazar al Jefe de Estado cuando éste se ausenta del país. En este caso lo ha venido haciendo la primera vicepresidenta, Marisol Espinoza.

Sin embargo, el escándalo ha dañado la imagen del Gobierno en su lucha contra la corrupción y según analistas el ruido político podría restarle puntos en la popularidad de Humala, actualmente en un 62%, según una reciente encuesta.

Los peruanos ven que Humala, un militar retirado que ganó la presidencia tras haber moderado su discurso de izquierda radical, está cumpliendo con su promesa de mayor inclusión social y respetando la política de auge económico.

Desde que estalló el escándalo, algunos representantes del gobierno han marcado distancias con el vicepresidente y varios legisladores de oposición han pedido su renuncia.

"Creo que para resolver esta crisis política habría que renunciar. Su posición es insostenible y cada hora que pasa es una acto de rebeldía", dijo el legislador opositor Javier Velásquez, ex primer ministro en el gobierno anterior.

"La renuncia resuelve una crisis democrática", agregó.

Ya hay un antecedente de renuncia de un vicepresidente.

En el 2003, uno de los vicepresidentes del entonces mandatario Alejandro Toledo dimitió a su cargo luego de acusaciones de beneficiar con puestos públicos a su novia y firmar una ley a favor de la familia de ésta.

Una posición firme del gobierno contra la corrupción elevaría la figura de Humala, aunque no sería fácil que Chehade cumpla la voluntad política del mandatario, según analistas.

Chehade, un abogado que investigó hace unos años casos de corrupción en el gobierno del ex presidente Alberto Fujimori, ha sido defensor de Humala en un juicio de violación a los derechos humanos.

Una larga exposición mediática de caso Chehade podría poner fin a la luna de miel que disfruta Humala en las encuestas y crearía en la población una sensación de impunidad en casos de corrupción, muy sensibles en el país andino.