Yuba, Sudán. Sudán del Sur decidió escindirse del norte por una mayoría abrumadora en un referendo que busca terminar con décadas de guerra civil, dijeron el domingo funcionarios, desatando celebraciones masivas en la capital sureña de Yuba.

Cientos de personas salieron a cantar y bailar a las calles después de que funcionarios dijeron que el 99,57% de los votantes de 10 estados del sur eligieron la independencia, de acuerdo a los primeros resultados preliminares oficiales.

La cifra no incluye a los votantes del norte de Sudán y otros países, una pequeña proporción del electorado. Los resultados finales se esperan para comienzos del próximo mes.

"Esto es por lo que voté, de modo que la gente pueda ser libre en su propio país (...) Digo felicitaciones un millón de veces", dijo a la multitud el presidente de Sudán del Sur, Salva Kiir.

La votación fue prometida en un acuerdo de paz del 2005 que puso fin a un conflicto de décadas entre el norte y el sur, la guerra civil más prolongada de Africa que costó un estimado de 2 millones de vidas, obligó a 4 millones de personas a huir y desestabilizó la región.

Kiir, jefe del rebelde Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán (SPLM por su sigla en inglés), elogió a su ex enemigo de la guerra civil, el presidente de Sudán Omar Hassan al-Bashir, por permitir que el acuerdo del 2005 se aplicara.

"Omar al-Bashir tomó la valiente decisión de traer la paz. Bashir es un campeón y debemos apoyarlo", dijo Kiir, hablando en una mezcla de inglés y dialecto local árabe.

"El proyecto no ha terminado (...) No podemos declarar la independencia hoy. Respetemos el acuerdo. Debemos avanzar lentamente para que lleguemos a salvo a donde vamos", declaró.

Según los términos del acuerdo, Sudán del Sur podrá declarar su independencia el 9 de julio, dependiendo de si algún partido o grupo desafía los resultado del referendo.

Los líderes del SPLM y el Partido Congreso Nacional del norte aún deben alcanzar un consenso sobre una serie de temas políticamente sensibles, incluyendo asuntos fronterizos y la repartición de los ingresos del petróleo tras la secesión.

También deberán definir en qué manos quedará la disputada región de Abyei.