Seúl.El presidente de Corea del Sur, Lee Myung-bak, quien ha prometido que tendrá una postura dura contra cualquier nuevo ataque de Corea del Norte, dijo este miércoles que la crisis nuclear debe ser resuelta a través de la negociación.

Lee dijo que Corea del Norte necesita discutir su programa con las cinco potencias regionales en la reanudación del proceso diplomático que ha permanecido en el limbo desde el 2008.

"Respecto al tema nuclear de Corea del Norte, nosotros sólo podremos resolverlo a través de la diplomacia dentro del marco de las negociaciones a seis bandas", dijo después de un informe de política exterior.

"Creo que la eliminación de los programas nucleares de Corea del Norte debería lograrse el próximo año a través de negociaciones a seis bandas, mientras Corea del Norte busca en el 2012 alcanzar su meta de país nuclear", agregó.

Corea del Norte atacó el 23 de noviembre a la isla de Yeonpyeong, territorio surcoreano, matando a cuatro personas. También fue culpada por Estados Unidos y Corea del Sur del hundimiento de un buque surcoreano en marzo, dejando 46 marinos muertos.

Al igual que Estados Unidos, Corea del Sur ha indicado que se resiste a reiniciar el proceso diplomático -que también involucra a China, Japón y Rusia- a menos que su vecino muestre pasos hacia el desmantelamiento completo de su programa nuclear.

China, el principal aliado y patrocinador económico de Corea del Norte, ha pedido que se reinicien las negociaciones a seis bandas sin condiciones previas.

Lee dijo que Corea del Sur, sin embargo, no debe defraudar a su Ejército frente al Norte.

"Garantizar la paz en la Península de Corea es una tarea importante en el futuro, pero esto no se puede hacer sólo con diplomacia. Yo creo que necesitamos formar una fuerte capacidad defensiva y la unidad entre la gente debería lograrse como prerrequisitos", agregó.

Él se ha visto sometido a una enorme presión debido a lo que se percibió como una respuesta débil al ataque contra Yeonpyeong que elevó la tensión en la península a su nivel más alto desde la guerra de Corea del Sur de 1950-1953.

Lee prometió la semana pasada "un contraataque sin piedad" contra cualquier inusual ejercicio de gran escala realizado cerca de la frontera como muestra de poder militar.