La alcaldesa de Lima, Susana Villarán, destacó el rol fundamental de las ciudades en el cuidado del planeta y abogó porque haya más metrópolis con ordenamiento y planificación urbana, y más inversión en infraestructura ecológica, protegiendo y ampliando las áreas verdes.

Durante su intervención en la ceremonia de bienvenida a la vigésima cumbre sobre el cambio climático (COP20), que se lleva a cabo en Lima, la burgomaestre señaló la responsabilidad de las urbes en ese propósito, al ser –dijo– las emisoras más significativas de gases de efecto invernadero.

“Y sus habitantes, especialmente los más pobres, sufren las consecuencias cuando se carece de políticas de mitigación y de adaptación, incluida la gestión de riesgo de desastres (…). Es en las zonas urbanas donde vivirán 75 de cada 100 personas del mundo en el 2035”, precisó.

Incluso, detalló que en el caso peruano las emisiones de carbono entre el 2000 y 2010 han sido mayores que en las pasadas tres décadas y que la deforestación de bosques es un problema real en el país, lo que refleja que las consecuencias del cambio son evidentes.

En ese sentido, la saliente autoridad edilicia destacó la importancia de impulsar un nuevo paradigma no solo de movilidad urbana, sino de ordenamiento y planificación de ciudades sostenibles, cambiando, por ejemplo, su matriz energética.

“Nuestras grandes ciudades son centrales en el tema que hoy nos convoca”, indicó Villarán de la Puente durante la ceremonia de bienvenida a los funcionarios y delegaciones participantes en esta conferencia mundial, celebrada en la sede del Cuartel General del Ejército, en San Borja.

Agregó que en esta jornada de 12 días habrá momentos intensos de diálogo y de negociación, por lo que dijo esperar que sean fructíferos y permitan, en el 2015, en la COP21 de París, aprobar con éxito un nuevo acuerdo climático, cuyo borrador se discutirá en Lima.

Para Villarán es urgente “desmantelar” la “perversa ideología” del éxito a partir del consumo contaminante como sinónimo de llevar una buena vida, y más bien apostar por una vida buena como la de aquellas civilizaciones que son capaces de existir sin destruir el planeta.

A modo de ejemplo, la alcaldesa limeña citó a la comunidad nativa awajún, que desde el norte del Perú “otorga personalidad al planeta”, mediante conceptos relativos al espíritu de la tierra, del bosque y del agua.

“A partir de ese espíritu es necesario refundar el contrato social con compromsios globales, pero también locales. Las ciudades desempeñan un rol fundamental en este pacto”, anotó.

“Nuesta voz, la de los alcaldes y alcaldesas del mundo, tiene que ser escuchada en este foro y tenemos que ser partícipes de las decisiones, ahora en Lima y en el 2015 en París”, puntualizó.