Los taiwaneses elegirán a un nuevo gobierno en unos esperados comicios que pueden afectar las relaciones futuras entre Taiwán y China, los dos rivales de una guerra civil librada hace más de 60 años aún irresuelta.

El actual mandatario, Ma Ying-jeou, logró conquistar a Beijing y Washington con sus esfuerzos por pasar del enfrentamiento a la paz con China, pero puede no ser suficiente para los votantes y para sus deseos de ser reelecto.

Ma encontró un hueso duro de roer en su principal retadora, Tsai Ing-wen, quien realizó una efectiva campaña que explotó las quejas de la clase media y la trabajadora de que no vieron los frutos de los beneficios económicos del acercamiento a China del presidente.

Un día antes de los comicios, ambos candidatos recorrieron hoy la isla de punta a punta en un último esfuerzo por captar votos para la elección, que es la décima de la historia de Taiwán.

Los últimos sondeos de opinión permitidos por la ley electoral mostraron hace una semana una ventaja de Ma por entre un 3 y un 4%, pese a que Tsai, que aspira a ser la primera presidenta mujer del país, nunca fue electa para ningún cargo.

El margen es mucho menor que los 17 puntos por los que Ma y su partido, Kuomintang (KMT), ganaron las elecciones de 2008, cuando el Partido Progresista Democrático (PPD), de Tsai, se veía afectado por escándalos de corrupción del presidente saliente, Chen Shui-bian.

"Desde que el KMT asumió el poder, los lazos a través del Estrecho de Taiwán progresaron y la economía está cada vez mejor", dijo Ma durante un acro en la sureña ciudad de Kaohsiung, citado por la cadena de noticias CNN.

Durante décadas, Taiwán fue uno de los milagros económicos de Asia, y hoy es un gran polo de desarrollo de alta tecnología.

Durante el gobierno de Ma, el desempleo cayó en los dos últimos años a un 4,5%, luego de llegar a un récord de 6,16 en 2009, un nivel elevadísimo para el país.

Sin embargo, los precios de la vivienda en las zonas urbanas se dispararon y también se agrandó la brecha entre ricos y pobres.

Esto generó cuestionamientos de si Ma no fue demasiado lejos en su plan de mezclar los destinos de la isla al futuro de China, a cambio de beneficios económicos.

Los críticos del presidente dicen que durante su gobierno se beneficiaron las grandes corporaciones y la industria de la construcción, pero se perjudicaron las clases media y baja.

Tsai se hizo eco de este malestar y durante su campaña describió a Ma como un agente de la gran comunidad empresarial chino-taiwanesa, que lo apoya sin fisuras.

"La oportunidad de cambiar el futuro mañana estará en sus manos", dijo Tsai en un acto en la norteña ciudad de Keelung.

Taiwán se separó de China tras una guerra civil en 1949, pero Beijing sigue considerando a la isla una "provincia rebelde".

China trató durante años de recuperar la soberanía del territorio mediante amenazas, pero más recientemente enfocó sus esfuerzos en mostrar los beneficios que sacan los 23 millones de taiwaneses de la más profuinda relación comercial con su país.

Al igual que el actual presidente, Tsai promete una fuerte relación económica con China, pero a un ritmo más lento, y también un vínculo político "stable", como subrayó hoy en Keelung.

Pero también criticó a Ma por socavar la soberanía de la isla en su forjamiento de lazos más estrechos con Beijing.

Complica aún más el panorma para Ma la postulación de un tercer candidato, James Soong, un ex dirigente de mucho peso en el partido nacionalista del mandatario.

Aunque no tiene ninguna chance de ganar, analistas políticas creen que podría arruinrle las cosas a Ma, sacando más votos de entre sus partidarios que entre los de Tsai.

Ma autorizó un gran aumento en los vuelos comerciales directos entre China y Taiwán, dando luz verde al arribo de los turistas chinos y abriendo las puertas a la inversión china.

Un acuerdo de libre comercio firmado el año pasado redundó en un aumento de las exportaciones hacia China del 8%, lo que hace de ellas el 40% del total de las ventas de productos taiwaneses en el exterior, equivalente a 124.000 millones de dólares.

La atmósfera más distendida complació a Estados Unidos, que es el principal aliado de Taiwán en materia de seguridad.

Lo último que desea Washington ahora es tensiones adicionales con China en momentos que trata de recuperar su economía y poner fin a dos guerras muy caras en Irak y Afganistán, según analistas.

Chen, antecesor de Ma y miembro del partido de Tsai, generó la ira de China y el descontento de Washington con su férrea postura independentista.

Pese a todas sus diferencias, Ma, de 61 años, y Tsai, de 55, tiene ambos rasgos en común.

Los dos se educaron en el extranjero, Ma en la Harvard Law School y Tsai en la Londos School of Economics, y proceden de familias con muchas conexiones.

El padre de Ma fue funcionario del Kuomintang, mientras que Tsai desciende de una familia de terratenientes del sur de la isla.