Kabul. Los talibanes afganos rechazaron este lunes como "propaganda" las informaciones de algunos medios que afirmaron sin citar fuentes que su líder, el mulá Mohammad Omar, había muerto en Pakistán, y dijeron que estaba vivo en Afganistán, y prometieron seguir adelante con su insurgencia.

Responsables de seguridad y diplomáticos en Pakistán, comandantes militares estadounidenses y responsables gubernamentales en Afganistán pusieron todos en duda las informaciones de que Omar, uno de los hombres más buscados del mundo, había muerto mientras viajaba entre Quetta y Waziristán del Norte en Pakistán.

"Está en Afganistán sano y salvo", dijo el portavoz talibán Zabihulá Mujahid a Reuters por teléfono desde un lugar no identificado. "Rechazamos firmemente estas acusaciones sin fundamento de que el mulá Mohammad Omar haya muerto".

"Es propaganda del enemigo para debilitar la moral de los combatientes", declaró Mujahid.

Omar, tuerto y con una espesa barba, no suele ser visto en público.

Con una recompensa de US$10 millones sobre su cabeza por parte de Estados Unidos, huyó con el resto de los líderes talibanes afganos a la ciudad paquistaní de Quetta después de que su gobierno fuera derrocado por las fuerzas afganas a finales de 2001, donde formaron la "shura de Quetta".

Una shura es un consejo de líderes.

Los talibanes fueron derrocados por negarse a entregar al líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra Estados Unidos.

Bin Laden murió en una operación estadounidense en una ciudad paquistaní no lejos de su capital, Islamabad, en la madrugada del 2 de mayo, poniendo fin a una búsqueda que se ha alargado durante más de 10 años.

La muerte de Bin Laden supuso un revés para una ya fragmentada Al Qaeda, pero su efecto en grupos débilmente aliados como los talibanes afganos y paquistaníes ha estado menos claro.