Río de Janeiro. El vicepresidente de Brasil, Michel Temer, primero en la línea de sucesión si la presidenta Dilma Rousseff es apartada del cargo por el Senado, aseguró este jueves que el ministro de Justicia de su eventual Gobierno "no se omitirá" en el caso Lava Jato, que investiga los millonarios desvíos en la petrolera estatal Petrobras, o en los trabajos de la Policía Federal.

En una entrevista concedida a la revista Epoca, Temer afirmó que "no puedo, no debo y no interferiré en el caso Lava Jato, si soy provisionalmente el presidente de la República. Aunque pudiera interferir, jamás lo haría. Como constitucionalista, tengo plena consciencia de mis deberes institucionales", afirmó.

El partido de Temer, el Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), es uno de los más afectados por las investigaciones del caso Petrobras, con varios de sus altos cargos acusados de haberse beneficiado de la trama, como el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, o el del Senado, Renan Calheiros.

Según él, "quien sea el ministro de Justicia, será alguien comprometido con el buen funcionamiento del Lava Jato y con autonomía de la Policía Federal. Esta será la directriz de nuestro Gobierno", afirmó.

Temer se dijo tranquilo sobre las investigaciones en el caso, pese a que un delator del caso lo acusó de haberse beneficiado. "El caso Lava Jato es muy bueno para Brasil. Ya lo dije y lo repito. Es necesario que las investigaciones prosigan con total tranquilidad".

El vicepresidente ocuparía la presidencia de Brasil al menos durante 180 días si el Senado decide, como todo parece, abrir un juicio político contra Rousseff por irregularidades fiscales en 2014 y 2015.

Durante el tiempo que dure el juicio, Temer reemplazaría a Rousseff, y si esta es destituida, el vicepresidente completaría el mandato, que vence el 1 de enero de 2019.