Río de Janeiro. El presidente de Brasil, Michel Temer, fue hostilizado este jueves en Sao Paulo cuando se dirigía al hospital Sirio Libanés para expresar su solidaridad al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, a cuya esposa, Marisa Leticia Rocco, los médicos le decretaron hoy la muerte cerebral.

     Temer se desplazó a última hora de la tarde a Sao Paulo acompañado del Canciller José Serra, el ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, el de la Casa Civil, Eliseu Padilha, el ex mandatario José Sarney, y el nuevo presidente del Senado, Eunicio Oliveira, entre otros.

     Al llegar al hospital en el que había internada Marisa Leticia, un grupo de manifestantes que los esperaban a la puerta los increparon e insultaron, además de llamarles "golpistas" y "asesinos".

     Antes de Temer, el ex presidente Fernando Henrique Cardosos, antecesor de Lula en la Presidencia, también acudió al hospital a mostrarle su pésame por la muerte cerebral de la ex primera dama.

     Marisa Leticia Rocco, de 66 años, fue dada muerta cerebralmente este jueves por los médicos después de permanecer diez días ingresada por un derrame cerebral.

     En un mensaje en las redes sociales, la familia de Lula quiso "agradecer todas las manifestaciones de cariño y solidaridad" y aseguró que ha autorizado "la donación de órganos".

     Rocco era la segunda esposa de Lula, con quien contrajo matrimonio en 1974 cuando ambos eran viudos, y participó junto con su marido en la fundación del PT, en 1980, junto con un centenar de sindicalistas e intelectuales de izquierdas.