Bogotá. Con sus recientes posturas, el presidente Álvaro Uribe Vélez dejó claro que desprenderse del poder que saboreó por ocho años le será más difícil de lo que él mismo creía. Por lo pronto, está dispuesto a gobernar sin limitaciones hasta las 3 de la tarde del próximo 7 de agosto, como lo permite la Constitución. Al día siguiente, cuando vea que las cosas no marchan a su estilo, algunos analistas políticos se atreven a vaticinar que pasará a ser el jefe de la oposición del electo Juan Manuel Santos.

Se supone que Santos sería el sucesor de las políticas de Uribe, pero algunas cosas han puesto tal postulado en entre dicho. Por ejemplo, desde el día de su posesión el electo mandatario dijo: “en las relaciones conflictivas siempre hay dos alternativas: mirar con amargura hacia el pasado o abrir caminos de cooperación hacia el futuro”. Días después designó como su canciller a María Ángela Holguín, experta en resolver crisis, para tratar de recuperar las relaciones de Colombia con Venezuela.

En contravía, esta semana Uribe habló de una “diplomacia babosa”, en referencia a la reapertura del proceso en Ecuador contra el comandante de las Fuerzas Militares de Colombia, general Freddy Padilla de León, por la ‘Operación Fénix’. Horas más tarde anunció tener pruebas de la presencia de jefe guerrilleros en Venezuela y hasta solicitó a la Organización de Estados Americanos (OEA) convocar a una sesión extraordinaria del Consejo Permanente para examinar el asunto. La sesión será el próximo jueves.

Esto significa, según el ex constituyente y ex alcalde de Bogotá Jaime Castro, que las diferencias que se pensaba iban a surgir tarde o temprano entre Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos se presentaron antes de tiempo: “Muchos se preguntan si el cuento de la unidad nacional era para no tener oposición, lo que no se habían dado cuenta es que es Uribe”.

Pero más allá de las diferencias, el ex constituyente asegura que Uribe tiene claro que es Presidente hasta el 7 de agosto y hasta el último minuto ejercerá el poder, tal como lo concibe de acuerdo con su personalidad y temperamento.

Para Castro, era en otros tiempos cuando el Jefe de Estado saliente disminuía su ritmo de trabajo y evitaba decisiones de trascendencia. “Uribe debe estar molesto de que, a sabiendas de que muchos funcionarios de Santos trabajaron en el uribismo —por lo que conocieron su gestión de cerca—, el entrante mandatario incluya en el empalme delgados de Naciones Unidas y del Banco Mundial”.

A juicio del analista del Instituto de Ciencia Política Andrés Mejía Vergnaud, el principal problema es que Uribe, además de desear un sucesor uribista, quería a alguien que heredara su estilo de gobernar. Y teniendo en cuenta que Santos tiene criterios propios, muchas decisiones los podrán enfrentar. “Parece que estuviera reaccionando ante el hecho de que el sucesor usa criterios que no son los mismos que él usaría”.

El analista Enrique Serrano considera que no es que Uribe esté en contra de Santos, simplemente es cuestión de estilo. No obstante, reconoce que es una situación anómala porque son aliados y en teoría el Jefe de Estado saliente debería favorecer al máximo el empalme con Santos. Pero el tema de Venezuela significa para Uribe un viejo problema de gran envergadura y su actitud es una especie de despedida. “Es el contraste de uno que sale con otro que entra”, agrega.

Y si bien dicha reacción de Uribe no alcanzará para perturbar la intención de Santos de mejorar las relaciones con Hugo Chávez, sí le hará la tarea más difícil. Por lo menos, esa es la tesis del ex canciller Julio Londoño: “Lo revelado por el Gobierno se sabe desde hace mucho tiempo. El hecho de que el anuncio se haga ahora puede ser para evitarle al nuevo gobierno el anuncio”, sostuvo.

En la práctica, la reacción del presidente Hugo Chávez ya cambia los planes de Santos, pues el mismo viernes el mandatario venezolano anunció que no asistirá a la posesión del presidente electo de Colombia con el argumento de salvaguardar su vida. Lo más grave fue su advertencia de que “podría romper las relaciones” con Colombia “en las próximas horas”.

Refiriéndose a Uribe como “mafioso”, Chávez lo tildó de ser capaz de cualquier cosa. “Si siguen con sus locuras, en las próximas horas voy a romper las relaciones con Colombia. Hago un llamado al presidente electo (...), le pido que se desmarque de Uribe”, agregó tras explicar que aunque el nuevo mandatario no es “santo” de su devoción, con él está dispuesto a normalizar las relaciones.

Quedan 20 días en los cuales seguramente el presidente Uribe redoblará esfuerzos en trabajo y decisiones. Entonces Santos, su sucesor, podrá romper su silencio y tomar las riendas del gobierno según su propio estilo y criterio. El que manda, manda.