Tras una reunión con miembros de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, el ministrochileno  de Relaciones Exteriores, Alfredo Moreno, anunció que “el camino hacia adelante está en manos del gobierno boliviano, que debe determinar qué ruta escoger”.

Insistió en que “uno no puede transitar por todos los caminos al mismo tiempo” y que, tomando en cuenta que había una ruta previa de diálogo bilateral, ahora “Bolivia debe saber qué camino debe encomendar”.

Entretanto, parlamentarios de ese país y analistas en Bolivia coincidieron en que el inesperado giro de Morales interrumpe implícitamente el diálogo bilateral basado en la confianza mutua.

Agenda de diálogo en suspenso. Los gobiernos de Bolivia y Chile impulsaron desde el 2006 una agenda de diálogo de 13 puntos, cuyo mayor logró, según evaluación de ambos gobiernos, fue justamente la confianza mutua, ahora cuestionada en Chile tras el anuncio presidencial de acudir a tribunales internacionales para resolver el tema del enclaustramiento.

“Ese camino, ese proceso de diálogo se interrumpe abruptamente, porque aunque uno quiera seguir conversando, la desconfianza ya está, se instala y cuesta mucho recomponerla”, declaró por ejemplo el presidente de la Cámara de Senadores de Chile, Jorge Pizarro, de la Democracia Cristiana (DC). Dijo que en este caso se optó por la vía de la pérdida de confianza, por la cual “no se avanza”.

“Evo Morales nuevamente siembra la duda y la desconfianza en las instituciones bolivianas y reinstala el populismo y la demagogia en las relaciones con Chile”. Víctor Pérez, parlamentario chileno.

Con matices, otros legisladores chilenos de oposición, y también del oficialismo, coincidieron con Pizarro.

“Evo Morales nuevamente siembra la duda y la desconfianza en las instituciones bolivianas y reinstala el populismo y la demagogia en las relaciones con Chile”, opinó Víctor Pérez, de la oficialista Unión Demócrata Independiente (UDI).

Sobre la agenda en la que se trabajó durante cinco años, dijo que “Evo Morales parece echar todo al tarro de la basura”. Para el senador Hernán Larraín (UDI), el anuncio “rompe el clima cordial” y para el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Eugenio Tuma, del Partido por la Democracia (PPD), “judicializar el tema es inviabilizar el diálogo”.

Bolivia no busca dejar el diálogo. Cuando anunció su decisión de apelar a cortes internacionales, el presidente Evo Morales aclaró que no abandonará el diálogo “franco y sincero” con Chile. De inmediato, y en una conferencia de prensa en la que apareció flanqueado por estandartes de su país, su homólogo chileno, Sebastián Piñera, respondió que “Bolivia no puede pretender un diálogo directo, franco y sincero...mientras simultáneamente manifiesta su intención de acudir a tribunales internacionales”.

Solicitud de suspensión. Los senadores chilenos que este jueves se reunieron con el ministro de Relaciones Exteriores coincidieron en que, si Bolivia recurre a instancias internacionales, Chile debe suspender la agenda de diálogo.

“Si ellos siguen el camino de la confrontación se suspende la agenda, pero nosotros queremos el camino del diálogo, aun cuando es un problema de Bolivia, que tiene que decidir entre la confrontación o el diálogo”, declaró el senador Larraín.

El vicepresidente de la Cámara Alta, el opositor Juan Pablo Letelier, opinó que la declaración de Morales “es sorpresiva porque puede interrumpir un diálogo y puede deshacer un camino que se ha construido”.

En La Paz, los ex cancilleres Javier Murillo y Armando Loaiza, al igual que el diplomático Ramiro Prudencio, coincidieron en que el anuncio que hizo Morales interrumpe el avance del proceso de diálogo.

Analistas ven interrupción del debate bilateral. Con el anuncio hecho por el presidente Evo Morales en el Día del Mar, Bolivia interrumpe los avances logrados con el diálogo bilateral, opinaron dos ex cancilleres y un diplomático.

“Hemos interrumpido un proceso de negociación bilateral directa y estamos optando por un procedimiento contencioso, que a mi juicio es incierto en sus resultados, es un proceso muy largo, complejo y costoso”, opinó el ex canciller Javier Murillo.

El también ex canciller Armando Loaiza dijo que el 2006 comenzó un proceso de recomposición de las negociaciones con la conformación de una Comisión de Alto Nivel, pero ahora “Bolivia interrumpe este proceso, lo deja de lado y toma otro camino, que me ha sorprendido”.

En el mismo tono se expresó el diplomático Ramiro Prudencio, para quien debería mantenerse el diálogo bilateral. “Ahora, si se corta, hay que ir a la Corte Internacional de La Haya, pero cuando Chile corte, porque estamos en buena relación y en procura de buscar entendimientos”.

Loaiza apuntó además que antes de ir a La Haya, primero Bolivia debe ratificar el Pacto de Bogotá de 1948. “Lo hemos suscrito, pero no lo hemos ratificado, lo podemos ratificar. Esta es la puerta para ingresar a la Corte (La Haya) y para eso hay que ir la OEA (Organización de Estados Americanos)”, explicó.

Prudencio cree que aquello no es tan sencillo. “El Pacto de Bogotá no puede obligar a Chile a que vaya a la Corte (de La Haya), porque tampoco se pueden aplicar los procedimientos a los asuntos ya resueltos o por arreglo entre las dos partes (Tratado de Bolivia y Chile de 1904)”.

Si el fallo de La Haya fuera favorable a Bolivia —agregó— existe la posibilidad de que la otra parte se resista a cumplir. “En ese caso se puede dar la intervención del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.